El presidente reclama en el Congreso una alianza internacional para regular una tecnología que, advierte, acumula poder y potencia las brechas

Para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la concentración de poder en torno a la inteligencia artificial (IA) es un hecho. El Ejecutivo que dirige quiere situar a España en la primera línea del desarrollo de esta tecnología, al tiempo que alerta de los riesgos que entraña su despliegue sin control: puede potenciar las brechas sociales, concentrar la riqueza, erosionar las democracias e influir en el cambio climático. Su regulación y quienes guían su dirección se han puesto en la parte central del desafío. “Defendemos que la gobernanza de la IA debe estar en el pueblo, y no en las manos de un reducido grupo de personas”, ha dicho este miércoles en la primera reunión del Panel de Expertos en Inteligencia Artificial de la ONU, celebrada en el Congreso de los Diputados.

Sánchez ha destacado que, ahora mismo, el rumbo de la IA no lo define ni la sociedad, ni los gobiernos elegidos democráticamente ni el mercado, sino un pequeño grupo de grandes compañías: “Cinco de ellas concentran casi el 60% del mercado mundial. Todas del mismo país”. Estamos ante un “colonialismo silencioso”, ha advertido.