Imagen de referencia.Foto: Getty Images - Getty ImagesResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Por estos días, el relato dominante al hablar de inteligencia artificial (IA) y economía suena más o menos así: esta tecnología hará todo más eficiente en las empresas y, por ende, bajará costos. Mientras tanto, el boom tecnológico alrededor de la IA parece estar haciendo exactamente lo contrario. Eso, al menos, es lo que advierten varios analistas del mercado de bonos en Estados Unidos, pues las señales inflacionarias en ese país se han vuelto difíciles de ignorar.Solo cuatro de las mayores empresas tecnológicas del mundo planean invertir más de USD 700.000 millones este año en centros de datos, hardware computacional e infraestructura eléctrica. Una cifra de ese tamaño no solo es relevante para el sector tecnológico, sino para toda la economía.A eso se suma lo que algunos ya llaman la “inflación de chips”. La demanda global de semiconductores (el insumo básico de la IA) ha disparado los precios de esos componentes y de los productos que dependen de ellos. Según analistas de BlackRock, el precio de los chips DRAM, usados para almacenamiento de memoria, se multiplicó por 17 en el último año. Así mismo, en abril, los precios del software y de equipos y accesorios informáticos subieron 14 % frente al mismo mes de 2025 en Estados Unidos. Microsoft y Meta ya comenzaron a trasladar esos costos a sus usuarios.“Nuestro supuesto base como firma es que la IA contribuirá a una mayor inflación en los próximos años”, dijo Christoph Rieger, jefe de investigación de tasas y crédito de Commerzbank, en declaraciones recogidas por Bloomberg.El mercado de bonos también lo está sintiendo. Para financiar sus inversiones en IA, compañías como Microsoft, Amazon, Alphabet y otras han captado más de USD 300.000 millones de inversionistas estadounidenses mediante nuevas emisiones de deuda. La Reserva Federal de Dallas calculó que ese volumen equivale a un aumento superior al 10 % en la oferta de bonos del Tesoro de largo plazo, lo que presiona sus rendimientos al alza y encarece el crédito en toda la economía. “Las emisiones relacionadas con la IA elevaron el nivel de las tasas, y eso derivó en mayores costos de endeudamiento”, dijo Priya Misra, gestora de cartera de JPMorgan Asset Management, a Bloomberg.¿Qué piensa la Fed?Todo esto llega en un momento de transición para la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). En abril, el índice de precios al consumidor subió 3,8 %, el mayor aumento anual desde 2023, empujado en parte por el alza del petróleo derivada de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Los operadores de futuros ya especulan con que el banco central podría verse obligado a subir las tasas antes de diciembre, en lugar de bajarlas.Quien hereda ese panorama es Kevin Warsh, nominado por Donald Trump para presidir la Fed en reemplazo de Jerome Powell, quien dejó su cargo el pasado 15 de mayo.En el pasado, Warsh había criticado a las autoridades del banco central precisamente por no reconocer que la IA generaría ganancias de productividad capaces de reducir la inflación (lo que, en su lectura, les daba margen para bajar tasas antes). Pero por ahora, el mercado no parece compartir esa visión. “Recortar las tasas de interés con base en una hipótesis es una postura endeble”, dijo Blake Gwinn, jefe de estrategia de tasas de EE.UU. de RBC Capital Markets. “Los mercados realmente no están comprando esa idea”, agregó.Dentro de la propia Fed, el vicepresidente Philip Jefferson y el gobernador Michael Barr han advertido que la intensa inversión empresarial necesaria para desplegar la IA podría, por sí sola, elevar la tasa neutral al aumentar la demanda de capital.¿Qué pasó cuando llegó Internet?Hay quienes creen que Warsh terminará teniendo razón, solo que más adelante. Analistas de Vanguard, una de las mayores gestoras del mundo, dijeron que el mayor gasto en IA podría eventualmente hacer la economía más productiva y ayudar a moderar la inflación. Pero reconocen que, por ahora, la demanda impulsada por la inversión sigue presionando los precios al alza.La historia ofrece un paralelo que vale la pena no ignorar. Durante el boom del Internet en los años 90, el entonces presidente de la Fed, Alan Greenspan, sostuvo que las ganancias de productividad ayudarían a contener la inflación. Aun así, el banco central no recortó tasas agresivamente. Al principio las mantuvo estables y, hacia el final de la década, las subió con fuerza a medida que la inversión se disparaba. “Los entornos de mayor productividad en realidad elevan la tasa real”, dijo John Briggs, jefe de estrategia de tasas de Natixis North America. “La historia de tasas reales más altas llegó para quedarse”.💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas? Lo invitamos a verlas en El Espectador.Conoce másTemas recomendados:
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