Zapatero sacó a España de la guerra de Irak, legalizó el matrimonio homosexual, impulsó una pionera ley contra la violencia de género, contribuyó a poner fin al terrorismo de ETA, pero hay un juez que lo señala como el líder de una trama que operó para beneficiarse económicamente (sus hijas y él más que nadie) a cambio de favorecer el rescate de una aerolínea, Plus Ultra, que el Gobierno disfrazó de estratégica cuando entre su oferta contaba con menos vuelos que una compañía de cruceros.Hay en la historia, desde luego, legados imborrables, y personas que se aprovechan de él para acabar echándolo por la borda, y personas que defienden a esas personas amparándose en un legado que estas se han empecinado en echar por la borda. En esas está el Gobierno con el expresidente, en esas está Pedro Sánchez, que ha dedicado la sesión de control de hoy a defender la labor de Zapatero como si ello restase gravedad a un auto judicial que hasta la izquierda parlamentaria comienza a reconocer que no pinta bien para el expresidente. Se refirió Feijóo al mazazo para el sanchismo: un juez ha imputado con serias acusaciones a "su faro moral", y contestó Sánchez apelando a la presunción de inocencia de Zapatero y transmitiéndole, como el resto del Gobierno, su total apoyo con tal asertividad que solo caben dos opciones: o improvisan inconscientemente o saben demasiado bien que si acaban viniendo mal dadas, la supervivencia está tan solo a un cambio de opinión y una pose compungida que sus socios, por el momento, no penalizan. Pasó Sánchez al ataque con Feijóo: para hablar de corrupción, le dijo, mírese al espejo. Y comenzó a mencionar casos por los que un Gobierno que él mismo destronó ya pagó políticamente hace ocho años. Lo mismo a Abascal: al presidente de Vox le ofreció otro espejo más para pronunciarse sobre la rapiña, y tantos ha repartido ya en los últimos meses que parece haberse olvidado ya de su propio reflejo. Cuando Alsina vuelva a preguntarle al presidente qué ve cuando se mira al espejo esta vez le contestará: "Nada, los tienen todos el señor Feijóo y el señor Abascal". Entretanto, Rufián está jodido. Reconoció no ser objetivo en este asunto por el "enorme afecto" que le tiene a Zapatero. "Nueve de los nuestros duermen en casa gracias a él, pero también tengo ojos en la cara. Si esto es verdad [el auto del juez de la Audiencia Nacional], es una mierda", lamentó. Tanto Rufián como Sumar andaban este lunes apuntando apresuradamente a Zapatero como víctima de lawfare. Ochenta y ocho páginas después, esto puede ser verdad. Añadió Rufián que hoy la gente de izquierdas tiene el corazón roto, con esa obsesión de la política por igualar un desencanto ideológico con que a uno se le haya muerto la madre o le haya dejado la novia. Superado el ecuador del pleno, Cayetana Álvarez de Toledo, en una aplaudida intervención, dijo que la Justicia funciona en España "a pesar de las presiones" del Gobierno y que Zapatero tiene derecho "como Paco Camps, como el hermano de Ayuso y como Rita Barberá", a la que, defendió, los socialistas "destruyeron". "Falta usted al respeto a la judicatura española poniendo en duda la libertad de criterio y la independencia que tienen los jueces", le contestó Bolaños. Los espejos de Ferraz y el Consejo de Ministros también los tienen Feijóo y Abascal.