La histórica cosecha de trigo que alcanzó Argentina en la última campaña abrió una paradoja inesperada para la cadena agroindustrial: mientras el país produjo casi 28 millones de toneladas, la industria molinera enfrenta serias dificultades para conseguir trigo con la calidad necesaria para elaborar harina destinada al consumo interno.

El diagnóstico fue planteado por el economista Gonzalo Augusto de la Bolsa de Cereales de Córdoba, quien explicó que los altos rindes obtenidos durante la campaña terminaron afectando la calidad proteica del cereal en gran parte de las zonas productivas.

“La campaña fue récord en volumen, pero no necesariamente en calidad”, resumió el especialista al analizar la situación actual del mercado triguero argentino.

La industria molinera necesita alrededor de 7 millones de toneladas anuales para abastecer el consumo interno de harina. Sin embargo, hasta el momento sólo logró adquirir cerca de 3 millones de toneladas con los parámetros de calidad requeridos.

Según Augusto, el problema central radica en que el excelente rendimiento por hectárea provocó una caída en los niveles de proteína del grano, un aspecto clave para la producción de harinas panaderas estándar.