Desde que en diciembre pasado salió el primer barco con trigo argentino rumbo a China —algo que no pasaba hace 30 años— la Argentina ya embarcó 397.500 toneladas hacia ese destino. Así, el gigante asiático empezó a ganar lugar entre los compradores del cereal argentino.Según datos aportados a LA NACION por Eugenio Irazuegui, analista de Zeni, ese volumen representa el 3,5% de todas las exportaciones de trigo de la campaña 2025/26. En total, el país ya embarcó 11,29 millones de toneladas en lo que va del ciclo comercial, apuntalado por la cosecha récord que dejó esta campaña. Si bien la compra de China es por ahora un volumen bajo, refleja el interés de ese mercado y la diversificación de destinos.Autoridades y empresarios de Cofco cuando se realizó el acto por el primer embarque de trigo a China, en diciembre pasadoMarcelo Manera - LA NACIONEl primer envío se había concretado en diciembre pasado desde el puerto de Timbúes, en Santa Fe. Allí comenzó la carga de un buque con 65.000 toneladas de trigo argentino con destino a China. La operación fue realizada por COFCO International y luego el barco completó su carga en Quequén.La reapertura de este mercado se dio luego de que China habilitara formalmente el ingreso del trigo argentino tras acuerdos sanitarios y fitosanitarios entre ambos países. Dentro del sector exportador, China es seguido de cerca por el enorme tamaño de su demanda: el país asiático es uno de los mayores consumidores e importadores mundiales de trigo y, en distintos años, llegó a comprar más de 10 millones de toneladas del cereal en el mercado internacional.La campaña 2025/26 fue histórica para el trigo argentino y es justamente la que hoy está abasteciendo las exportaciones hacia China y otros mercados. Según datos presentados por Ramiro Costa, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en el lanzamiento de la nueva campaña fina, la producción nacional rozó los 28 millones de toneladas, con rindes récord en las principales regiones productivas del país. En la zona centro del país el rendimiento promedio alcanzó los 49,9 quintales por hectárea [qq/ha], un 72% por encima del promedio de los últimos cinco años, mientras que en la región sur llegó a 45,1 qq/ha, un 33% superior al promedio histórico reciente.Ese salto productivo también se tradujo en una fuerte expansión exportadora y en una mayor diversificación de mercados. De acuerdo con la entidad, entre diciembre y marzo los embarques de trigo argentino hacia destinos como Vietnam, Bangladesh y Marruecos crecieron entre 136% y 570% frente al promedio de 2018-2020. El cambio reflejó una transformación en la matriz exportadora del cereal: mientras entre 2012 y 2015 el 87% de las ventas externas tenía como destino Brasil, hoy la composición aparece mucho más diversificada.En paralelo, mientras todavía avanza la comercialización de la cosecha récord 2025/26, el mercado ya empezó a mirar la próxima campaña 2026/27. Según datos de la Secretaría de Agricultura relevados por la Bolsa de Cereales porteña, las ventas anticipadas del nuevo ciclo ya alcanzaban 1,35 millones de toneladas en la primera semana de mayo, un nivel elevado para esta época del año.Las condiciones climáticas, además, aparecen hoy bastante mejores que las del año pasado para encarar la siembra. Los mapas de humedad presentados por la Bolsa muestran perfiles con una recuperación importante de agua útil en buena parte de la región agrícola, especialmente en comparación con mayo de 2025, cuando todavía pesaban las secuelas de la sequía.La Bolsa de Cereales porteña advirtió que fertilizantes como la urea aumentaron más de 70% interanual y que el gasoil subió más de 43%, deteriorando la relación insumo-producto para el productorEn ese contexto, el trigo, además, atraviesa un escenario internacional que sostiene los precios. Según la presentación de la Bolsa de Cereales porteña, la posición diciembre 2026 promedia en mayo unos US$228 por tonelada, un valor 15% superior al de diciembre pasado y con una mejora del 8% respecto del informe de precampaña de abril último. Detrás de esa firmeza aparecen problemas productivos en varios de los principales jugadores mundiales: Estados Unidos enfrenta una de las peores condiciones para su trigo de invierno en décadas, Europa proyecta menores rindes y Australia espera un invierno más seco y cálido que lo habitual.Aun así, para la campaña 2026/27 la entidad proyectó una producción de 21,3 millones de toneladas y una baja de área cercana al 3% respecto del ciclo previo. Parte de esa reducción se explica porque la campaña récord dejó rindes excepcionales difíciles de repetir y porque siguen pesando los altos costos de producción y la competencia con otros cultivos, como cebada, colza o girasol, según la región.Sin embargo, el escenario también está atravesado por una fuerte suba de costos. La Bolsa de Cereales porteña advirtió que fertilizantes como la urea aumentaron más de 70% interanual y que el gasoil subió más de 43%, deteriorando la relación insumo-producto para el productor. Según los cálculos presentados por la entidad, para comprar la misma cantidad de urea hoy se necesita un 77,8% más de trigo medido en quintales que hace un año.
China ya compró casi 400.000 toneladas de trigo argentino desde el primer embarque tras 30 años
La Argentina ya embarcó a ese destino 397.500 toneladas, un volumen que representa el 3,5% de las exportaciones de la campaña 2025/26













