Poder y riqueza son dos caras de la misma moneda. Y, durante décadas, los historiadores han coincidido en que la transformación de pequeñas aldeas en ciudades se produjo a costa de una creciente desigualdad. Reyes, líderes y sacerdotes acaparaban el control del capital, y la brecha entre ricos y pobres aumentaba.Una de las ciudades más antiguas y prósperas del mundo, sin embargo, está desafiando esta teoría. Mohenjo-daro, la metrópoli más grande de la civilización del Indo, que estuvo habitada hace más de 4.000 años, entre el 2600 y el 1800 antes de Cristo, no se ajustaba a las reglas clásicas.Más igualitaria que Mesopotamia y GreciaSegún explican los investigadores de la Universidad de York en un artículo publicado en la revista Antiquity, analizando el tamaño de las casas en la antigua ciudad descubrieron que Mohenjo-daro no solo era más igualitaria que sus vecinas en Mesopotamia y Grecia, sino que, de hecho, se volvió más igualitaria con el tiempo.“Mientras los antiguos egipcios construían pirámides para reyes-dioses y los griegos erigían enormes palacios en Cnosos, los habitantes del Indo construían algo completamente distinto”, asegura el doctor Adam Green, autor principal del estudio.Vista del sector DK-G Sur que permite comprobar la complexidad de las estructuras urbanas de Mohenjo-daro Adam S. Green / Antiquity“Los datos históricos muestran que, a medida que la metrópoli maduraba, la brecha entre las viviendas más grandes y las más pequeñas se redujo. De hecho, en sus últimos años, la desigualdad económica en este enorme centro urbano se había reducido a niveles típicos de las primeras aldeas agrícolas”, añade.En lugar de tumbas repletas de oro y templos gigantescos, Mohenjo-daro desarrolló sofisticados desagües revestidos de ladrillo y un trazado urbano organizado. “En lugar de permitir que los privilegios sociales se acumularan en manos de una pequeña élite, las comodidades de la ciudad se distribuían ampliamente entre los hogares comunes”, dice Green.Lee tambiénEsto fue especialmente claro a la hora de distribuir los famosos sellos del Indo, que eran herramientas de comercio. Estos sellos cuadrados de doble cara se encontraban generalmente en hogares comunes y no en edificios públicos, ya que no existían palacios que monopolizaran los instrumentos de gobierno.Para los arqueólogos es evidente que, en lugar de un único gobernante acaparando recursos, los habitantes de la ciudad (que se encuentra en lo que actualmente es el sur de Pakistán) colaboraban para garantizar un acceso equitativo a un buen nivel de vida.El sello Pashupati TercerosLa inversión en aspectos prácticos, como el drenaje y el mantenimiento de las calles, también era una muestra de trabajo colectivo por el bien común. El uso de un sistema estandarizado de pesos y medidas en toda la región aseguraba un intercambio justo para todos los ciudadanos.Estos hallazgos cuestionan la suposición moderna de que el aumento de la desigualdad es un efecto secundario inevitable del crecimiento económico. Mohenjo-daro, según los investigadores, demuestra que una sociedad puede ser tecnológicamente avanzada y altamente productiva, al tiempo que garantiza que su prosperidad se comparta entre muchos, y no solo entre unos pocos.Menor desigualdad, mayor productividad“A menudo se cita a esta metrópoli por lo que no tiene, como la ausencia de palacios para reyes, tumbas repletas de oro y estatuas de gobernantes. Pero lo que sí tiene es de suma importancia. En el período en que la desigualdad parece ser menor, la productividad parece aumentar. Esto cuestiona la idea de que la prosperidad requiere que concentremos el poder de decisión en manos de unos pocos”, afirma Green.Y concluye: “Es una lección muy interesante para las sociedades modernas, ya que la civilización del Indo demuestra claramente que una sociedad urbana puede ser altamente productiva e innovadora a gran escala, al tiempo que garantiza que los recursos y el poder se compartan equitativamente. De hecho, esto pudo haber sido esencial para mantener su prosperidad a lo largo de los siglos”.Periodista
Una de las primeras ciudades del mundo desafía las teorías: prosperó a medida que se reducía la desigualdad económica entre sus habitantes
Mohenjo-daro, ocupada hace más de 4.000 años, fue la metrópoli más importante de la cultura del Valle del Indo















