Agentes de la Policía Nacional guardan material incautado en un vehículo tras el registro de la oficina del ex presidente Zapatero

Dani Duch

Juan Carlos Merino

Madrid

Tras intentar parar el golpe a la carrera el mismo martes, con una primera reacción de defensa cerrada de José Luis Rodríguez Zapatero e incluso de cuestionamiento sobre el origen de la investigación judicial por una denuncia de Manos Limpias, sin siquiera haber leído el auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama en toda su extensión -87 folios de letra menuda-, en el Ejecutivo han modulado este miércoles, en parte, su posición. Así, han seguido defendiendo, como ha hecho hoy mismo Pedro Sánchez en el Congreso, la “inocencia” del ex presidente, y han insistido igualmente en que “el auto tiene indicios, pero no pruebas”. No obstante, han reconocido la gravedad de las acusaciones judiciales, desmarcándose de la sospecha de ‘lawfare’, con una afirmación: “Calama no es Peinado”.