Hija de la gran duda�Os acord�is -no hace tanto de eso- cuando una sesi�n parlamentaria del Congreso era mucho m�s sopor�fera que los documentales de la 2?Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990).ARCHIVO FAMILIARActualizado Mi�rcoles,
mayo
00:04Audio generado con IAPor fin lo he comprendido: la IA era un chiste. Toda esa sofisticaci�n tecnol�gica, el grandioso cerebro universal conduc�a al meme, a la carcajada ecum�nica, a la comedy show del mundo.Nos prometieron el or�culo y apareci� un monologuista. El meme se ha convertido en la unidad m�nima de comprensi�n del presente.Por lo visto, se trataba de crear una realidad paralela, demencial y descacharrante, que se confundiera con la aut�ntica hasta sustituirla, y as� re�rnos todos. Re�rnos mucho. Re�rnos alto y sin complejos: de un territorio arrasado que se convierte en resort veraniego, de una guerra editada como un tr�iler de una superproducci�n americana, de un genocida con seis dedos. Ya lo advirti� Baudrillard en su d�a: estaremos rodeados de im�genes, s�mbolos y relatos que ya no se limitar�n a contar la realidad sino que acaban ocupando su lugar. �Para llevarnos a d�nde? �A la risa total!Hoy, tuneando a Biedma, podr�amos decir: que la vida iba en broma/uno lo empieza a comprender m�s tarde/ como todos los inventos, yo vine/a llevarme la vida por delante/ dejar huella quer�a/y marcharme entre aplausos/- la realidad, los hechos, eran tan solo/ las dimensiones del teatro-./Pero ha pasado el tiempo/y la verdad desagradable asoma:/ la risa, el meme/son los �nicos argumentos de la obra.No se me escapa que la idea que tenemos de la vida es m�s bien una fantas�a desligada de la aut�ntica vida que siempre mastica misterio. Una idea que ha ido variando a lo largo de la historia: de la lucha contra la naturaleza al dios que todo lo impregna, del progreso sin fin al progreso con fin, hasta llegar hasta el chascarrillo de nuestros d�as, a la desintegraci�n total de la realidad que solo nos ha dejado asombro y risa. Una concepci�n vital que lo impregna todo: la m�sica, que se hace parodia en el reguet�n , el b�tox, que se hace caricatura en la est�tica, la pol�tica, que se vuelve chirigota. �Os acord�is -no hace tanto de eso- cuando una sesi�n parlamentaria del Congreso era mucho m�s sopor�fera que los documentales de la 2?Donde antes hab�a personas, ahora hay personajes que, gracias al meme, cada d�a nos son m�s cercanos, aunque nos indignen. Y ya todo es meme; Hern�n Cort�s convertido en misionero samaritano, las ratas en expertas nadadoras, los paquetes de folios en aut�nticos folios. Por m�s que nos espante el origen, esa capa de az�car glas acaba recubriendo el original y, como sucede con los sue�os, la vivencia aunque provenga de otro estado de conciencia, acaba formando parte de nuestra memoria emocional.Y yo, que siempre he pensado que el humor estaba en lo m�s alto de la escala evolutiva, que era la aristocracia del dolor (al humor se llega por el dolor, del dolor se sale por el humor) empiezo a estar harta de tanto chiste, de esta verbena del desastre, de esa risa que un d�a fue pura dinamita moral y que hoy es solo anestesia.De un meme que ha dejado de ser broma para convertirse en metaf�sica de nuestro tiempo.Y aqu� sigo, casi muerta de risa.















