Una catarata es una casacada, un gran salto de agua, y también puede aludir a la patología que nubla la vista. Entre ambos significados, discurre la caudalosa exposición Apoteosis now de Cristina de Middel, que apela tanto al exceso de imágenes que caracteriza la sociedad actual como a la dificultad para descifrarlas. La artista alicantina, premio Nacional de Fotografía en 2017 y presidenta de la agencia Magnum hasta el pasado año, echa mano de un ejemplo cercano, el “terremoto” final de la mascletà, para explicar su intención al exhibir sin jerarquías ni alineamientos, con tamaños diferentes, sujetas con una suerte de chinchetas a lo que podría ser un corcho casero, las 252 imágenes integrantes de la singular muestra que se inaugura este jueves en el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM). Son imágenes “huérfanas” concebidas por ella en los últimos 20 años para diversos proyectos y encargos en numerosos países como Mozambique, España, Corea o Brasil, país donde está radicada. Son descartes iniciales, ordenados solo por colores, a los que se les insufla nueva vida en una exposición de imágenes que es también una instalación forrada del cartón de los embalajes y las cajas. El comisario, Iván de la Nuez, le propuso dejar de “trabajar contando historias”, sin un hilo narrativo, y la artista, que empezó como fotoperiodista en el diario local de Alicante Información, aceptó el reto, “cansada del relato, todo es relato, todo es narrativa”, apunta De Middel. “Necesitaba parar a pensar y estas imágenes, que no caben en el relato te obligan a pararte a pensar”, añade. Hay imágenes de las Navidades familiares, de bazares abigarrados, de bebés solitarios en la intemperie, de vertederos amenazantes, de un enorme árbol amazónico que ridiculiza el tamaño de un camión, de ristras de salchichas, de caballos y gatos, de mensajes maternos sin contestar en el móvil o de una veterana y tatuada fallera fumándose un pitillo. Se trata de un maremágnum iconográfico de pulsión a veces realista, hiperrealista, surrealista, y otras más documental o conceptual. “Uso la ficción para entender la realidad”, afirma la fotógrafa de la prestigiosa agencia Magnum, de 51 años, que elude el catastrofismo al referirse a la omnipresente inteligencia artificial.“Hay que mirar atrás en la historia. La foto ha sido condenada muerte desde que nació, con la película de color, con la foto digital. Al final, ahí estamos, aguantamos, aunque el cambio ahora es un salto mucho más importante”, sostiene. Y propone una distinción, atendiendo al significado original de la palabra: “La fotografía es escribir con luz. En la imagen sintética, la luz no interviene para nada. Deberíamos llamarlas imágenes sintéticas, no fotografías. Tampoco he visto nada que reemplace lo que podríamos hacer nosotros”.Iván de la Nuez, experto en fotografía y comisario de la exposición, que concluye el 12 de octubre, escribe en el catálogo sobre la catarata de imágenes: “Cristina de Middel no cree que, en cuestión de imágenes, se pueda atribuir esta coincidencia a la polisemia. Sobre todo, porque la apoteosis visual de nuestro tiempo llega a nublarnos la vista de una manera irremediable. Así pues, catarata y cascada son exactamente lo mismo para esta fotógrafa fluvial que navega en esta paradoja: mientras más imágenes producimos, consumimos o compartimos, menos alcanzamos a ver. Como remeros sin timón que, arrastrados por la corriente, vamos cazando píxeles”.La directora del IVAM, Blanca de la Torre, ha recordado que el museo valenciano fue pionero en España al “adquirir un acervo fotográfico fundamental y singular” para su colección. Y ha destacado el lenguaje propio de la creadora alicantina, que dio el “salto desde el fotoperiodismo y el documentalismo a la foto conceptual o artística, con su particular manera de usar la ficción para deconstruir la realidad”.