En su décimo aniversario, el festival presenta 50 exposiciones que no usan la fotografía para certificar una verdad, sino para desmontarla: del ‘remake’ en imágenes de un romance fraudulento al deterioro de una isla japonesa convertida en postal turística

Cuando Karla Hiraldo Voleau se enteró de que su novio tenía una doble vida, todo lo que había compartido con él se le volvió sospechoso, empezando por las fotos de pareja. ¿Decían algo verdadero de aquel amor o ya llevaban dentro, en su propia puesta en escena, la semilla del engaño? De esa duda nace Another Love Story, el proyecto que la fotógrafa francesa de origen dominicano presenta en el festival

f="https://elpais.com/elpais/2021/01/29/album/1611943876_684966.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/elpais/2021/01/29/album/1611943876_684966.html" data-link-track-dtm="">PhotoBrussels, en la capital belga, hasta el 22 de febrero. Hiraldo Voleau, de 34 años, tomó una decisión feroz: reconstituir, una a una, las fotos hechas con ese ex, repitiendo encuadres y gestos con un actor escogido para el papel por su parecido físico, para tratar de entender qué sucedió.

La reconstrucción se mezcla con algunas imágenes originales y fuerza una mirada en dos tiempos: lo vivido una primera vez, en caliente, y lo analizado después con distancia crítica y con una lucidez casi forense. En la galería La Nombreuse, en el gentrificado barrio de Saint-Gilles, las fotos se encadenan como en el tablero de una investigación policial, mientras varios móviles reproducen mensajes llenos de reproches, escritos cuando la relación ya estaba rota. La fotografía deja entonces de ser la prueba de una verdad objetiva y se convierte en lo contrario: primero, en las imágenes originales, la escenificación de un amor que no era tal; después, en su remake, la relectura que firma su certificado de defunción.