Vivir más ya no es la excepción, sino la norma en buena parte de Estados Unidos y Europa. Pero para la neuróloga Mar Mendibe el verdadero desafío no pasa únicamente por sumar años, sino por cómo se llega a ellos.En una entrevista publicada por La Vanguardia, la neuróloga insiste en que una vejez “saludable y bonita” no aparece de manera espontánea: hay que pensarla con tiempo, trabajarla y sostenerla con decisiones cotidianas.Su frase “para alcanzar una vejez saludable y bonita, hay que planificarla”, resume bastante bien el eje de su discurso. Mendibe parte de una idea muy clara: el envejecimiento saludable no equivale simplemente a no enfermarse, sino a llegar a edades avanzadas con bienestar, funcionalidad y la mayor autonomía posible. Por eso, la experta prefiere hablar de “longevidad saludable” antes que de envejecimiento, porque considera que ese enfoque está más orientado al bienestar.La neuróloga también insiste en que cuanto antes se empiece a actuar, mejor. En sus palabras, “cuanto antes empecemos a prevenir esos factores predictivos determinantes en la salud, mejor”, una afirmación que desplaza la idea de que el cuidado debe comenzar recién al llegar a la jubilación o a la vejez. Para ella, hay biomarcadores y factores de riesgo que pueden predisponer a enfermedades vinculadas a la edad, desde problemas cardiovasculares hasta patologías neurológicas. Sin embargo, subraya un punto importante: “se puede tener un envejecimiento saludable sin estar asociado a una enfermedad”.Otra de las frases que mejor muestran su enfoque aparece cuando habla de actividad física: “Lo interesante sería encontrar el deporte adecuado para tu modo de vida”. No propone un ideal único ni una receta cerrada, sino una adaptación realista a la personalidad y a las necesidades de cada uno.Algunos necesitarán actividades que relajen; otros, ejercicios que activen más. Esa mirada refuerza su idea de planificación: no se trata de copiar hábitos ajenos, sino de construir una rutina sostenible en el tiempo.Mendibe va un paso más allá y añade algo menos evidente, pero igual de importante: “antes de jubilarte, deberías prepararte y buscar hobbies que te gusten”. Esa frase revela que, para ella, la buena vejez no es solo un asunto médico. También incluye intereses, motivaciones y proyectos que mantengan activa a la persona en un sentido amplio. Envejecer bien sería entonces una combinación de prevención biológica, actividad física y sentido de vida.En 2017, la neuróloga participó en la exposición "Esclerosis Múltiple y Mujer” y, ya desde ese entonces, la especialista explicó que la esclerosis múltiple es una enfermedad en constante evolución tanto en su diagnóstico como en su perfil epidemiológico. Mendibe hace un llamamiento a que los pacientes sean "protagonistas de su salud". La experta señaló en aquella ponencia que la esclerosis múltiple no es heredada genéticamente. En realidad, hay un matiz ante esa antigua creencia: las investigaciones actuales indican lo que se hereda es una susceptibilidad que, unida a factores ambientales ( como la falta de vitamina D, el estrés, una mala dieta, un consumo excesivo de la sal, etc.), puede alterar el sistema inmunológico del paciente. La preocupación de fondo de la experta son las enfermedades neurodegenerativas, que define como “el gran reto para los próximos años” para la comunidad médica. El aumento de la esperanza de vida trae consigo más casos de alzhéimer, párkinson e ictus, y por eso su planteo no suena meramente aspiracional, sino preventivo.