ColumnistasLas consecuencias más profundas de la covid-19 no ocurrieron solo en los servicios de salud, sino en aulas vacías, en niños aislados durante meses, en adolescentes con ansiedad y en familias obligadas a elegir entre protegerse o sobrevivir económicamenteEscuchar20 de mayo 2026, 05:30 a. m.Hace seis años, expresiones como “R0”, “transmisión aérea” o “periodo de incubación” eran términos reservados para epidemiólogos. Hoy forman parte de conversaciones cotidianas. La pandemia convirtió, de manera abrupta e involuntaria, a toda una sociedad en estudiante de salud pública.María L. Ávila AgüeroPediatra infectóloga, jefa del Servicio de Infectología del Hospital Nacional de Niños y miembro de la Academia Nacional de Ciencias y de la Academia Nacional de Medicina.En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.
6 años después, los efectos de la COVID-19 siguen creciendo silenciosamente en toda una generación
Con la covid-19, aprendimos que más información no siempre significa mejor comprensión. Las redes sociales y los medios de comunicación amplificaron miedo, enojo y desinformación, creando la ilusión de que unas cuantas lecturas convierten a cualquiera en experto













