Parecía que el tremendo golpe del coronavirus iba a dejar al planeta blindado frente a nuevas amenazas sanitarias, pero la realidad muestra exactamente lo contrario. Un nuevo informe respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial lanzó una dura advertencia: estamos mucho menos preparados para frenar un brote global ahora que a fines de 2019. Con economías endeudadas, sistemas desfinanciados y sociedades fracturadas, el próximo virus letal podría causar estragos históricos, descartando rápidamente los avances tecnológicos de los últimos años. El Consejo Mundial de Monitoreo de la Preparación fue al hueso con su diagnóstico. Los expertos advirtieron que los brotes infecciosos son cada vez más seguidos y mortales, y golpean a poblaciones que ya están profundamente debilitadas. Aunque los científicos tienen hoy mejores herramientas en los laboratorios, el gran problema pasa por la política y el tejido social: los autores del documento marcaron que la profunda disminución en la confianza, tanto entre países como hacia los propios gobiernos, es la falla principal que frena cualquier estrategia de defensa común. Según el informe, el mundo "no esta preparado" para una nueva pandemia A este combo se le suma un recorte brutal de fondos. La atención política se desvió hacia otras urgencias, vaciando las cajas destinadas a la prevención global. El informe apuntó directo contra decisiones recientes en Estados Unidos, donde la administración de Donald Trump desvió unos 2.000 millones de dólares que administraba la agencia USAID para combatir enfermedades. Los especialistas calcularon que esta tijera presupuestaria podría costar más de 160 mil muertes evitables, principalmente por picos de tuberculosis y malaria.
Por qué el mundo está más indefenso para una próxima pandemia, según la OMS
Mientras recientes brotes de hantavirus y ébola vuelven a poner a prueba los sistemas de salud, un nuevo reporte global alertó sobre la fragilidad del escenario actual. La falta de inversión y la erosión de la confianza social podrían preparar el camino para un desastre sanitario sin precedentes.










