El expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad, que dirigió el ejecutivo de 2005 a 2013, era el hombre que EEUU e Israel pretendían colocar al mando del país tras la campaña de bombardeos y asesinatos de líderes del régimen iniciada el 28 de febrero, según el New York Times. El diario neoyorquino cita a cargos de EEUU informados sobre el plan y a un socio del propio exdirigente iraní, de quien se desconoce el paradero.

Trump dijo en los primeros días de la guerra que su opción preferida para Irán era que “alguien de dentro” tomase el mando, de forma similar a como Delcy Rodríguez lo hizo en Venezuela tras la operación militar de secuestro de Nicolás Maduro.

La elección de Ahmadineyad puede resultar llamativa dada su trayectoria. De ideología conservadora, durante su mandato se recuerdan declaraciones duras contra Israel, país al que llamó a borrar del mapa. También negó el extermino judío por los nazis durante la II Guerra Mundial. De sus ideas retrógradas fue muestra su aseveración de que en su país no había ninguna persona homosexual, lo que provocó la chanza de humoristas de EEUU a España.

Pero también se caracterizó por sus políticas de apoyo a sectores rurales desfavorecidos del país, lo que le cosechó una popularidad duradera entre ciertos sectores de la población, para inquietud de la Guardia Revolucionaria. El Consejo de Guardianes vetó su candidatura en las tres ocasiones —la primera, en 2017— en que intentó volver a postularse para la presidencia tras su mandato original.