La VanguardiaBarcelona 20/05/2026 09:02 Actualizado a 20/05/2026 10:10 Cuando Donald Trump afirmó en los primeros días de l aguerra de Irán que lo mejor para el país sería que “alguien de dentro” tomara el control en su mente podría estar la figura del expresidente ultraconservador iraní, Mahmud Ahmadineyad, quien durante su mandato (2005-2013) fue considerado un radical, con fuertes posturas antiisraelíes y antiestadounidenses. Pero también acabó enfrentado al entonces líder supremo, Ali Jamenei, y, tras varios intentos de volver a la presidencia, fue arrestado en el 2018 por incitar las protestas populares debido a sus críticas con el gobierno. Si bien volvió a postularse para la presidencia en el 2021 y el 2024, pero su nominación fue desestimada. Resulta que Estados Unidos e Israel, que habían estado animando a la población iraní a protestar contra la represión del régimen de la República Islámica y plantearon la guerra como una forma de ayudar a los manifestantes, en realidad estaban planeando reinstalar en el poder a Ahmadineyad, conocido por reprimir violentamente a la disidencia, según informaron fuentes estadounidenses al diario New York Times. Pero el plan fracasó. El mismo día que Israel mató con un bombardeo al líder supremo y a casi toda su familia -el 28 de febrero, la primera jornada de la guerra que se ha prolongado tres meses-, también atacó la casa de Ahmadineyad en Teherán, donde se encontraba recluido en arresto domiciliario. El objetivo, según informaron estos funcionarios y un colaborador del expresidente iraní al periódico neoyorquino, era matar a los guardias de seguridad que lo vigilaban. Al parecer, Ahmadineyad sobrevivió al ataque (los guardias, no), pero tras el incidente se desilusionó con el plan de usurpar el poder. Desde entonces, se desconoce su paradero, aseguraron las mismas fuentes. Durante los primeros días de la guerra surgieron informaciones que apuntaban a que miembros del régimen iraní estarían dispuestos a colaborar con Estados Unidos, aunque no se les considerara de perfil “moderado”. Una fórmula similar a la que Trump había aplicado semanas antes con Venezuela y su alianza con la actual presidenta encargada Delcy Rodríguez, tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses. Una operación que el mandatario estadounidense creía que podía replicar en cualquier otro país al que quisiera dominar. Mientras sonaba el nombre de Mojtaba Jamenei, como posible sucesor de su padre, el líder supremo recién fallecido, Donald Trump rechazó en una entrevista su nombramiento y aseguró que debía ser él quien decidiera el futuro líder iraní. ”Tengo que estar involucrado en el nombramiento, como con Delcy [Rodríguez] en Venezuela”, aseguró.
Israel y EE.UU. planearon reinstalar en el poder iraní al expresidente Ahmadineyad, según NYT
El ejército israelí bombardeó la casa del exmandatario de línea dura para liberarlo del arresto domiciliario al que estaba sometido en Teherán con el fin de que liderara un cambio de régimen










