A mediados del siglo XIX surgió en Italia una innovadora técnica que permitía desprender las pinturas de las paredes, reduciendo al mínimo los daños en la obra de arte. A esta práctica la llamaron strappo. A principios del XX, los carpinteros que se habían especializado en arrancar murales entraron en España por Cataluña, originando una auténtica revolución en las pequeñas iglesias de los Pirineos.
José María Sadia y Andrea Morán visitan el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), para conocer, precisamente, cómo del strappo surgió la colección de pinturas románicas murales más importantes del planeta.
Contado así, parecería que la técnica italiana solo trajo bondades a nuestro país. Nada más lejos. La historiadora Milagros Guardia nos ayuda, en la segunda parte del capítulo 4 de La memoria en ruinas, a poner las cosas en su sitio. Con la experta recorremos la historia de cómo el valle leridano de Boí dijo adiós a las pinturas murales de sus templos a principios del siglo XX para evitar un más que seguro expolio, de qué forma vivieron sus vecinos este doloroso capítulo y, también, cómo se pueden explicar y divulgar hoy algunas de las obras maestras del románico mundial.
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