Exministros de sus gobiernos cuentan que hay dos José Luis Rodríguez Zapatero diferentes: por un lado, el presidente que, entre 2004 y 2011, aprobó avances sociales en forma de leyes que aún perduran y que aparentaba despreocupación por el dinero. Luego llegó el otro Zapatero, el expresidente que –decidido a tener un alto tren de vida– se convirtió en un lobista de primer nivel a cambio de llamativas cifras. Hasta aquí, podía haber incoherencia o cierto reproche ético, pero siempre se pensó que actuaba dentro de la ley. Lo que este martes esbozó el juez, si se confirma, refleja que se habría saltado la ley traficando influencias y –usando a sus hijas– se habría quedado con dinero público. En su mandato avanzó en la igualdad de todos los españoles. Ahora le toca a él sentir la igualdad ante la ley.