Su objetivo es renovar el órgano consultivo pero suelen servir de termómetro de la aceptación al fiscal general

Los 2.800 fiscales que hay en España están llamados a las urnas para elegir este martes el nuevo Consejo Fiscal, un órgano consultivo del fiscal general del Estado, que se renueva cada cuatro años. Aunque su objetivo es designar a los nueve vocales electivos, de los doce que lo componen, estos comicios suelen servir para tomar el pulso a la carrera sobre el desempeño del fiscal general del momento. En el caso de Teresa Peramato, coincidirán con el arranque de su mandato pero se producirán después de sus primeros nombramientos discrecionales, que los críticos han interpretado como un mensaje claro de que, pese a que prometió “sanar las heridas” abiertas por la investigación y posterior condena a su predecesor, Álvaro García Ortiz, seguirá una línea continuista.

El Consejo Fiscal es el único órgano que elige directa, aunque parcialmente, la carrera fiscal, de ahí que la participación suela ser alta. Está formado por doce vocales: los tres natos ―que son el fiscal general; la teniente fiscal del Tribunal Supremo; María Ángeles Sánchez Conde; y la jefa de la Inspección Fiscal, María Antonia Sanz Gaite― más los nueve electivos. Estos últimos son los que se seleccionan en esta votación. Cada asociación puede aspirar a un máximo de seis y también pueden concurrir fiscales no asociados que presenten 45 avales de compañeros con derecho a voto que no estén asociados. Los votantes escogen a sus seis candidatos en una especie de sistema de listas abiertas.