El apagón digital decretado por las autoridades altera el día a día de millones de ciudadanos que no pueden comunicarse con normalidad, teletrabajar o acceder a información

Irán lleva 80 días —los transcurridos desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su guerra contra la República Islámica— sumido en un apagón digital decretado por las autoridades por “razones de seguridad” y que impide el acceso normal de los ciudadanos a internet. Un bloqueo difícil de burlar, que complica cada vez más la vida cotidiana de la población, imposibilita el teletrabajo, dificulta la comunicación y limita enormemente el acceso a la información en un país con 92 millones de habitantes.

Este corte de internet es ya el más largo de este tipo (impuesto a escala nacional por el Gobierno de un país) del que hay registros, según señaló el miércoles —cuando se cumplió el día 75 de bloqueo— la organización NetBlocks, que vigila el tráfico y la censura en la red. El director de NetBlocks, Alp Toker, ha indicado a Efe que este es “el apagón nacional más largo registrado en una sociedad conectada digitalmente”, superando al de Birmania en febrero de 2021 (que duró 72 días) y al que sufre Sudán desde hace varias semanas.