“Y de repente, una mañana, nos sentimos perdidos unos de otros”. Mehrnoosh Shahhosseini, una diseñadora de moda de 52 años de Teherán, recuerda así las horas que siguieron a los primeros ataques aéreos de Israel y Estados Unidos, el 28 de febrero, fecha a partir de la cual las autoridades iraníes bloquearon el acceso a internet por “razones de seguridad”. La situación se mantiene hasta hoy y obliga a un país de más de 90 millones de personas a encontrar soluciones alternativas para seguir informados y en contacto con sus seres queridos, para estudiar o mantener a flote sus negocios. El parón digital implica que no funciona Google Maps, que se pierden datos y correos electrónicos o que pagar a un conductor de taxi vía una aplicación se convierta en una auténtica proeza. Shahhosseini, al igual que muchos iraníes, volvió a instalar una vieja antena parabólica en su casa, ya que los decodificadores de televisión y los teléfonos móviles ya no le servían para estar informada sobre qué estaba pasando en Teherán. “¡Necesitábamos saber dónde había habido un bombardeo y dónde podría ser el siguiente!“, explica, refiriéndose a los canales de noticias vía satélite que difundían las alertas ocasionales emitidas por Israel sobre los futuros blancos de ataques. Paralelamente, la venta de configuraciones VPN ilegales ha florecido, al igual que un servicio denominado Internet Pro, con tarifas más elevadas para empresarios y otros profesionales y académicos. La mujer se despierta en mitad de la noche, cuando la conexión VPN está menos saturada y puede responder más rápidamente a algunos clientes. “Me levanto de madrugada para responder correos de personas que tampoco pueden conectarse durante el día. Si me retraso puedo perder a estos clientes”, dice.Me levanto de madrugada para responder correos de personas que tampoco pueden conectarse durante el día. Si me retraso puedo perder a estos clientesMehrnoosh Shahhosseini, diseñadora iraníEn su casa, el apagón de internet también ha tenido algunos efectos colaterales positivos: una de sus hijas adolescentes lee más, otra ha empezado un curso básico de costura y está dándole vueltas a la idea de aprender a tocar un instrumento. “Porque ya no pueden jugar a videojuegos”, explica.“Antes, me faltaba tiempo a todas horas y ahora mi vida va a paso de tortuga y paso tiempo de calidad con mi familia”, agrega. “Pero es difícil mantener el ánimo de dos adolescentes de 14 y 16 años, sin internet y después del trauma que ha supuesto la guerra”, admite.Diferencias en el GobiernoEl portavoz de la Asociación Iraní de Psiquiatría, Amirhossein Jalali-Nadoushan, cree que esta privación de internet puede tener graves consecuencias entre los jóvenes. “También podría hacer que la voz de los iraníes se fuera apagando poco a poco o que otras voces la sustituyeran y en el futuro esas voces ya no representen a la población iraní”, advirtió, citado por la agencia de noticias ILNA.Desde el 8 de abril, está en vigor una tregua entre Estados Unidos e Irán que se ve prácticamente cada día amenazada por ataques por parte de alguna de las partes o por desavenencias en las negociaciones en curso. Aunque las comunicaciones emitidas por el Gobierno dan a entender que este corte de internet no va a durar para siempre, también se perciben diferencias de opinión entre las autoridades de Irán. “Lo que estamos viviendo hoy, incluida la desconexión general a internet, no es aceptable ni del agrado del presidente”, declaró el pasado martes Mehdi Tabatabaei, asesor presidencial para las relaciones públicas, según la agencia de noticias semioficial ISNA. “Con el retorno del país a la normalidad, que tampoco tardará mucho en llegar, internet volverá a su estado normal”, garantizó. Estos comentarios del asesor del mandatario Masoud Pezeshkian se produjeron después de que un parlamentario conocido por sus ideas conservadoras, Amirhossein Sabeti, indicara que no existe tal perspectiva en un futuro próximo. “Si se reconecta internet, existe la posibilidad de que algunos de los mercenarios, cuyas acciones presenciamos el 8 y 9 de enero, organicen concentraciones a través de estas redes sociales”, dijo en estos días, según el diario Hamshahrionline.ir. Si se reconecta internet, existe la posibilidad de que algunos de los mercenarios organicen concentraciones a través de estas redes socialesAmirhossein Sabeti, diputado iraníEl diputado se refería a las protestas antigubernamentales de enero, en las que aplicaciones de mensajes como Telegram tuvieron un papel importante a la hora de organizar y aglutinar a los ciudadanos. Los iraníes salieron a las calles para denunciar la asfixia económica y el movimiento, que cobró fuerza y pedía el fin de la República Islámica, fue extinguido con una brutal represión que provocó la muerte de al menos 3.000 personas, según el balance oficial, aunque organizaciones de derechos humanos duplican esta cifra de víctimas.Irónicamente, la Asociación de Comercio Electrónico de Teherán afirmó, en un comunicado difundido a finales de abril por la agencia oficial de noticias IRNA, que los ciberataques más graves registrados en Irán, incluido el pirateo de varios bancos importantes, se han producido precisamente en momentos de desconexión total de la red.La ruina de los pequeños emprendedores El sustento de más de 10 millones de iraníes depende de una conexión a internet estable y este corte abrupto significa la ruina de muchos pequeños empresarios. Alireza, de 35 años, dirige una firma de muebles de cocina y baño en la ciudad de Mashad, en el nororeste. “Promocioné el negocio con esmero en Instagram desde 2022. El resultado se vio en mis ingresos anuales, que pasaron de 15.000 millones de riales (9.700 euros) hace cuatro años hasta 40.000 millones (26.000 euros) en 2025-2026″, explica en una entrevista telefónica. Pero su último vídeo en Instagram fue publicado dos días antes de la guerra. “Tengo un área de exposición en el centro de la ciudad pero ni siquiera tengo cartel en la puerta”, dice, explicando que su estrategia de marketing se apoya en la red social.Desde el inicio de la guerra, ha utilizado aplicaciones de mensajería iraníes para compensar su ausencia en Instagram, pero “el 90% de sus seguidores no están en ellas”, así que no ha encontrado aún la estrategia adecuada para seguir adelante con el negocio. El resultado es que ha tenido que prescindir de 17 trabajadores porque no tiene encargos. “Algunas de las personas despedidas tienen familias que alimentar. Paralelamente, el precio de nuestra materia prima casi se ha duplicado. No entiendo por qué se corta internet”, protesta.En el caso de Shahhosseini, la imagen que resume el impacto del corte de internet en su vida de pequeña empresaria es una habitación de su casa llena de cajas de zapatos que no ha podido vender. Sus ingresos se han reducido en dos tercios debido al aislamiento comercial que le supone este apagón digital. Al igual que Alireza, su cuenta en la Instagram era su escaparate y sus más de 28.000 seguidores, su tarjeta de visita. “Pero si no publicas nada nuevo o no respondes, en cuestión de días, el algoritmo te penaliza”, explica.Sabeti, el diputado conservador, lamenta que la ineficacia de la infraestructura digital iraní existente no les haya permitido minimizar el impacto de este apagón. “Deberíamos haber preparado nuestra infraestructura nacional de internet antes, de manera que no colapsaran tantas empresas en momentos como este. Como ocurre en China, que cuenta con una red nacional muy sólida”, citó. En Irán, la realidad es diferente. Por ejemplo, en las escuelas y universidades están usando las redes intranet que se desarrollaron en la época de la pandemia de coronavirus. Pero según los académicos, este sistema precario está ya degradando la calidad de la educación. Algunas de las personas despedidas tienen familias que alimentar. Paralelamente, el precio de nuestra materia prima casi se ha duplicado. No entiendo por qué se corta internetAlireza, emprendedor iraníY además, están los daños invisibles que esta situación de aislamiento provoca en los ciudadanos. Por ejemplo, la vida de Elham, de 56 años, consiste en saber cómo podrá hablar con su hijo Taha, de 23, que estudia en Italia. Planeaba pasar las fiestas del año nuevo iraní con él, pero la guerra truncó sus planes. También la dejó sin posibilidad de comunicarse con él con videollamadas o mensajes de WhatsApp y la mujer temió morir en un bombardeo sin volver a escuchar su voz. Angustiada, la madre preguntó a una amiga que había logrado hacerse con una conexión VPN si podían enviar un mensaje a Taha desde su casa. “Fui con mi esposo y parecíamos casi personas que nunca habían usado un teléfono en su vida”, bromea.Con el paso de los días, Elham supo por los amigos de su hijo que había una aplicación local de mensajería y videollamadas que podía usarse entre Irán e Italia. “Primero funcionó, luego empezó a fallar. Cuando nosotros estábamos en línea, Taha no podía entrar. Otras veces él esperaba y nosotros no lográbamos conectarnos”, suspira.El bloqueo de internet, la resiliencia de los iraníes y la dificultad para usar aplicaciones locales también está sirviendo de inspiración a artistas.“Mi Telegram funciona. La superaplicación [iraní] Bale está cortada… Aunque me muera de hambre compraré un VPN. Mi contenido está en Insta, es para que mi público se ría, porque realmente no nos merecemos esto. Te reviso cada noche para ver si vuelves a conectarte. Internet es tu derecho en 2026″, cantaban dos raperos iraníes en un videoclip que registró miles de visitas.