El acuerdo presupuestario definitivo entre ERC y el Govern está más cerca. El president de la Generalitat, Salvador Illa, y el presidente de ERC, Oriol Junqueras, han escenificado este lunes el pacto para desplegar el futuro tren orbital, el recuperado -y renovado- proyecto del Govern tripartito para conectar ferroviariamente la segunda y la tercera coronas metropolitanas, entre Mataró y Vilanova i la Geltrú, sin pasar por Barcelona. PublicidadDurante el acto de presentación del futuro tren orbital, que se ha hecho en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) y que ha contado con la presencia de alcaldes socialistas y republicanos, Illa ha agradecido el "sentido de país" y el "coraje político" de Junqueras, que ha ido más allá y ha calificado el proyecto como "un ejemplo extraordinario de la voluntad de planificar el futuro para cambiar el modelo de país".Por su parte, la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, ha detallado durante el acto de presentación del futuro tren orbital, celebrado en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) y con la presencia de alcaldes socialistas y republicanos, que el objetivo de la nueva infraestructura es mejorar la conexión mediante transporte público alrededor de Barcelona, rompiendo el modelo radial y permitiendo avanzar hacia un sistema en red que mejore la conectividad ferroviaria en forma de "malla", según ha explicado.En total son 120 kilómetros, de los cuales 68 de nueva construcción, con un total de 40 estaciones. La inversión prevista es de 5.200 millones que deberá asumir el Estado y el calendario más optimista fija la culminación en 2041. Sin embargo, el despliegue sería por fases, que podrían funcionar de forma independiente. ¿Cómo será este despliegue por tramos?Cuatro fasesEn la primera fase, entre Granollers y Terrassa, consta de unos 32 kilómetros y un total de 15 estaciones, de las que cinco serán nuevas. El tramo de nueva construcción es el mencionado entre Santa Perpètua-Barberà y Sabadell Norte. La previsión es terminarla en el 2034. Es la única que hoy tiene la financiación garantizada a través del Plan de Rodalies 2026-2030.PublicidadEsta es la fase de la conexión estructural y directa entre los dos Valleses e incluye también el desdoblamiento de la R3 entre Granollers, Canovelles y Santa Perpètua y la cuadruplicación de la R8 en Santa Perpètua para separar el tráfico de Rodalies con el del Corredor Mediterráneo.En este sentido, antes de la ejecución de las fases estrictamente destinadas al tren orbital, el acuerdo entre el Govern y ERC prevé una "fase cero" de "refuerzo operativo inmediato de la R8, entre Granollers y Martorell, con el objetivo de empezar a construir una "lógica orbital". En este tramo se prevén nuevos intercambiadores en Rubí, Sant Cugat y Sabadell.La segunda fase que se prevé a efectos de calendario es la de Mataró-Granollers, que conectaría el Maresme con el Vallès Oriental en 2037. Se prevé la construcción de 23 kilómetros de vías y seis nuevas estaciones, de las que tres están en Mataró. La inversión prevista para este tramo es de 1.450 millones.PublicidadLa tercera fase del proyecto es la que conectaría Terrassa y Vilafranca del Penedès en 2040, con la construcción de un nuevo tramo de vías entre Terrassa y Martorell y seis nuevas estaciones, coordinado con el Eje Transversal Ferroviario. La inversión prevista es de 1.150 millones. A partir de allí, se aprovecha el trazado de la R4 sur.La última fase se culminaría el año siguiente, el 2041, con 29 kilómetros de vías y seis nuevas estaciones que conectarían Vilafranca del Penedès y Vilanova i la Geltrú, con una inversión de 1.400 millones de euros. Esta última actuación es la que cerraría el anillo ferroviario metropolitano.La velocidad punta de la línea orbital será de 120 km/h y la velocidad media se estima en 60 km/h. Así, recorridos en la segunda corona metropolitana como Martorell-Granollers, Mataró-Terrassa o Vilafranca-Sabadell se podrían completar en unos 45 minutos, según la proyección que hace el Govern.Dos décadas en un cajónLa Línea Orbital Ferroviaria de Catalunya es una de aquellas infraestructuras que aparecen de manera recurrente en planes estratégicos, discursos políticos y debates sobre movilidad, pero que nunca ha llegado a materializarse. Pensada para unir las principales ciudades de la segunda y la tercera coronas metropolitana sin tener que pasar por Barcelona, su historia es también la historia de las limitaciones del modelo ferroviario catalán y de las dificultades crónicas para ejecutar grandes proyectos de transporte público.La idea de crear una conexión ferroviaria transversal alrededor de Barcelona no es nueva. A pesar de ser un planteamiento que se remonta a principios del siglo pasado, no fue hasta 2004 -con el primer tripartito presidido por Pasqual Maragall que se empezó a desarrollar formalmente el proyecto de la Línea Orbital Ferroviaria. El Departament de Política Territorial, liderado entonces por Joaquim Nadal, convirtió aquella idea en una de las grandes apuestas estratégicas del nuevo modelo territorial catalán.El proyecto, sin embargo, no superó nunca la fase de planificación y quedó cerrado en un cajón por la crisis económica de 2008, que paralizó buena parte de las inversiones previstas por la Generalitat. La complejidad técnica y la falta de coordinación con el Estado y Adif tampoco ayudaron. Dos décadas después, el proyecto vuelve a estar encima de la mesa, ya que ERC ha situado la construcción de este corredor como una de las principales condiciones para apoyar los presupuestos de Salvador Illa.