Vinicius Junior y Kylian Mbappe (REUTERS/Isabel Infantes)Las últimas dos semanas en el seno interno del Real Madrid han sido turbulentas. Una oleada de polémicas se ha cernido sobre el vestuario blanco. El viaje de Mbappé a Italia con su pareja en plena recuperación de una lesión, la confesión de Carreras sobre el tortazo de Rüdiger, el altercado entre Valverde y Tchouaméni que acabó con el uruguayo en el hospital con una brecha; la rueda de prensa de Florentino y la convocatoria de elecciones a la presidencia han provocado un cisma en las filas blancas difícil de solucionar. Una serie de incendios que han terminado por quemar el vestuario blanco. Muchos apuntan a la salida de Xabi Alonso como el origen de la división en el vestuario, cuando se habrían formado dos bandos: los que apoyaban al técnico tolosarra y los que no. A ello se han sumado otras situaciones que hacen del equipo blanco un terreno aparentemente ingobernable, al menos para los entrenadores, dado que parece que son los jugadores quienes llevan la voz cantante. Para entender el momento que vive el Real Madrid, Infobae se ha puesto en contacto con un experto en liderazgo, Luis Salomón. “El Madrid no es un club normal, es una institución que se ve a sí misma más grande que cualquier otra. Creo que, por ejemplo, esa es la diferencia que tiene con el City, donde el técnico tiene peso. El Madrid es un club con una arquitectura organizacional diferente. Está el presidente del club, están los jugadores y por abajo está el técnico”, comienza. PUBLICIDADEl presidente, como detalla el experto, tiene el poder que le dieron las elecciones; los jugadores tienen el poder de contratos largos por valor de millones de euros, sumado al poder que les dio la afición; mientras que el entrenador no tiene ni una cosa ni otra. “En rarísimas ocasiones he escuchado a una afición gritar y apoyar al técnico”. Y añade: “Esa arquitectura organizacional lo complica todo. Creo que eso quedó evidenciado con la salida de Xabi Alonso”. Para un entrenador existen dos formas de ganar la autoridad dentro de un vestuario: construyendo relaciones y haciendo que la plantilla le quiera o lograr resultados. El entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa (Europa Press)“La responsabilidad de construcción de puentes la tiene el líder. Es el líder el que construye el puente y quien debe construir la relación. La otra forma de ganar la autoridad es consiguiendo resultados. Yo creo que sin uno de estos dos pilares, máximo seis meses es lo que puede durar”, considera el experto. Cuando no se consigue ninguno de estos pilares y el entrenador busca sacar el máximo partido de sus jugadores, surgen los problemas. “Los jugadores entonces usan una de varias armas que tienen: filtran cosas a la prensa; llaman al presidente para hacerle saber que están muy desanimados, muy desilusionados, muy desencantados; o bajan el rendimiento o tienen lesiones muy extrañas”, relata. Y apunta: “En este último tiempo he visto todas ellas en el Real Madrid”. PUBLICIDADEl vestuario blanco no es precisamente un entorno sencillo de manejar. En un espacio reducido convergen egos, estrellas y luchas por la titularidad. “Los jugadores necesitan esos egos; lo que tiene que hacer el entrenador es ver cómo acomodarlos. Cada estrella necesita saber por qué está ahí. No juegan por dinero, juegan por ser parte de la historia. Si el entrenador ayuda a los jugadores a comprender, a mantenerse conscientes de por qué están ahí, si logra eso, gana la fidelidad y la colaboración de los jugadores”, explica. Los jugadores del Real Madrid (Reuters/Matthew Childs)En este sentido, Luis Salomón insiste en que el jugador del Real Madrid necesita saber por qué está en el Real Madrid y no en otro equipo. “Hay técnicos que entienden esa necesidad y trabajan con el jugador para que pueda encontrar respuesta a esas preguntas”. El experto considera que las conversaciones uno a uno entre entrenador y jugador deberían estar en la dinámica de los técnicos, en especial antes de cualquier decisión importante. Aunque no es lo único que debe gestionar para acomodar los egos. PUBLICIDAD”Por otra parte, el entrenador también debe hacer una distribución estratégica de estas monedas simbólicas que existen en el fútbol”. Por ejemplo, a quién le va a dar la responsabilidad de tirar penaltis, quién va a llevar el brazalete de capitán, quién va a estar con el entrenador en las ruedas de prensa, quién va a ser el protagonista de jugadas clave... Una distribución que, además, debe ser explicada y argumentada ante la plantilla. “Si no se deciden estratégicamente, el entrenador está tirando monedas al aire”.En el Real Madrid ya no hay parque que valga. Ya no es cuestión de gestionar egos, ni liderar a un equipo. Se trata de un vestuario completamente roto que necesita una reconstrucción. “Lo que está sucediendo en el Real Madrid viene de varias jugadas atrás. Yo creo que la solución no es de abajo hacia arriba, sino de arriba hacia abajo. La situación requiere de una revisión de la arquitectura organizacional. En tanto y en cuanto el entrenador sea un fusible, no tienen posibilidad. Y van a repetir esto una, dos, tres, cinco o mil quinientas veces”, considera Salomón. PUBLICIDADLa solución requiere un cambio en la estructura interna del club blanco. “El presidente tiene que decidir a quién va a respaldar y respaldarlo para que pueda poner el proyecto colectivo por encima de las estrellas”. Y añade: “El club está por encima de las estrellas, pero cuando los egos han sido acariciados, lustrados y acomodados, sucede esto”. En medio de la compleja situación por los fuegos en el vestuario, Florentino Pérez decidió comparecer ante los medios. No para hablar sobre los convulsos días que vivía el club, sino para anunciar la convocatoria de elecciones a la presidencia. “¿Eso va a resolver algo? ¿O allí el presidente está tratando de salvar su nombre?”, cuestiona el experto. “La pregunta no es si a Florentino lo van a volver a elegir o no lo van a volver a elegir. La pregunta es si él, como presidente, va a tener la voluntad política de sostener un nuevo proyecto, si él va a tener la voluntad y el coraje de un nuevo diseño organizacional. Lo que importa es la arquitectura organizacional. Da igual si el presidente es Florentino u otro; mientras el entrenador sea el último de la cola, va a seguir pasando lo mismo”, considera. Y sentencia: “La enfermedad del Real Madrid se llama arquitectura organizacional. Es necesario cambiarla, respetarla y respaldarla”. PUBLICIDAD