“Ahora acabo de ver a Kylian Mbappé, cuando subía para aquí [la sala de prensa], y ya le he dicho que estuviese tranquilo, que ya me encargaba yo”, se arrancó Álvaro Arbeloa este sábado, un día y medio después del último incendio en el Madrid, el choque de declaraciones en la medianoche del jueves entre la estrella francesa y el técnico. Apareció cinco minutos antes de la hora prevista, bebió un sorbito de agua y se dispuso a asegurar que aquí no había pasado nada y que todo era muy normal. “Entiendo que estas cosas puedan parecer noticia. Lo que dijo Kylian en zona mixta es algo que ya había hablado con él. Le doy mucha naturalidad”, introdujo. “Como le digo a los jugadores: he estado ahí, sé lo que sienten, sé lo que es jugar todos los días, jugar menos, no jugar. Sé que Kylian no estaba contento el otro día, y me gusta. No comprendería que no quisiera jugar con el Madrid. Le expliqué perfectamente la situación de la que venía. Para mí, equivocada o acertadamente, lo mejor era que jugara un rato en el segunda parte y salir el domingo [contra el Sevilla]. Si el partido hubiera sido el domingo, habría sido distinto. Le doy mucha normalidad. Mi relación con Kylian sigue siendo la misma”, desarrolló el técnico. El delantero se presentó ante los medios tras el encuentro con el Oviedo para afirmar que Arbeloa le había transmitido que era “el cuarto delantero de la plantilla, detrás de Mastantuono, Vini y Gonzalo”. Habló en general, sin precisar que esa situación era solo para el choque frente a los asturianos por venir de una lesión. Unas declaraciones que se solaparon casi con la rueda de prensa de Arbeloa, que respondió que él no había dicho “semejante frase” y que le habría entendido mal. Y todo ello dentro de un discurso más amplio de ambos en el que el Mbappé lamentó que en la primera parte de la temporada, con Xabi Alonso, el Madrid tenía una “estructura e idea de juego”; y el entrenador aviso que él decidía quién jugaba, “se llame como se llame”. La polémica fue monumental, agravada también por ser el último episodio de una semana repleta de problemas en el Bernabéu, pero este sábado Arbeloa se colocó ante el micrófono con la única intención de insistir que todo estaba fenomenal. No le parece que el vestuario sea “ingobernable” y tampoco, según dijo, le había molestado que Mbappé hablara en público de una charla en privado con él. “No tengo miedo de que puedan comentar cualquiera de las conversaciones. Yo, como no sé si quieren y como hablan conmigo en privado, me gusta mantenerlo en privado. No me molesta que hagan pública una conversación conmigo”, indicó. “Cuatro meses de aprendizaje”Se trató del discurso de alguien que se siente de salida de su puesto. Y en el horizonte se adivina la figura de José Mourinho, su referente. “He sido muy claro con Jose. Como jugador suyo y, sobre todo, como madridista: siento que es el número uno. Ha sido, es y será, por siempre, uno di noi [uno de los nuestros, en italiano]. Si está aquí la temporada que viene, estaré muy feliz de verle de vuelta en casa”, apuntó. Mourinho acaba este sábado contra el Estoril la Liga portuguesa, en la que se juega acabar en puestos Champions [ahora está fuera, tercero], y a partir de ahí se abrirá un plazo en el que su futuro se aclararía, según puntualizó hace unos días. Florentino Pérez, en la entrevista del miércoles en La Sexta, valoró el trabajo del luso en sus tres temporadas en Chamartín (2010-13). “Nos elevó la competitividad y, a partir de ahí, ganamos seis Copas de Europa en diez años”, aseguró. A la espera de que pueda confirmarse como próximo entrenador del Madrid, Arbeloa ya habla en pasado. “Estos cuatro meses han sido un aprendizaje enorme en lo profesional y personal. Estar también todos los días aquí [sala de prensa] ha sido un máster. Vine como entrenador de Primera Federación y me marcho, el día que me vaya, como entrenador del Real Madrid, de Primera División, habiendo dirigido partidos de Champions. No hay tantos que puedan decir lo mismo”, concluyó Arbeloa.