David Vigario M�ridaActualizado Domingo,

mayo

23:29�Hay una similitud clara entre los casos de Manuela Chavero, Francisca Cadenas y Rosal�a C�ceres�. La reflexi�n la hace Salvador Serrano, portavoz de la familia de la mujer de 74 a�os que desapareci� en Bohonal de Ibor (C�ceres) hace ahora seis a�os, en plena pandemia, sin dejar rastro alguno. Tres mujeres y tres misteriosas desapariciones en tres n�cleos rurales sin que la investigaci�n avanzara durante mucho tiempo: en el caso de Chavero se resolvi� pasados cuatro a�os; en el de Cadenas, cuatro; el de Rosal�a todav�a, desde el 25 de mayo de 2020, sigue en punto muerto.Aquel d�a, la mujer -viuda desde 2012 y con cinco hijos- sali� a dar un paseo por los alrededores de la poblaci�n, de unos 500 habitantes. Lo hizo temprano, sobre las 8.00 horas, como era habitual. Con anterioridad hab�a advertido a sus hijas de que era su intenci�n realizar ese d�a un recorrido m�s amplio m�s de lo habitual, porque pensaba que durante el tiempo de las restricciones por el Covid hab�a cogido algo de sobrepeso. De comprensi�n delgada (50 kilos y 1,55 metros de estatura), estaba muy acostumbrada a realizar rutas en solitario por la zona. Era su rutina.Habitual residente en Madrid, el decreto del estado de alarma la sorprendi� de visita en el pueblo cacere�o, de donde era natural su marido y varias generaciones familiares, y sus hijos pensaron que lo mejor era que pasara ya toda la pandemia en Bohonal de Ibor antes que en su piso encerrada �entre cuatro paredes� de la capital de Espa�a.La ma�ana de la desaparici�n, durante varios momentos de la ruta, Rosal�a habl� telef�nicamente con varias personas. Las dos �ltimas veces con su prima y con su hijo Enrique. El recorrido se hab�a alargado hasta casi el mediod�a y le inquirieron para que regresara ya a casa. Ella conoc�a perfectamente el contexto de la zona (incluido un pantano, las aguas del r�o Tajo y las v�as) y el paraje de El Pibor, un enclave poco transitado y utilizado normalmente por cazadores. �Me estoy refrescando los pies, ya vuelvo�, dijo por �ltima vez desde su m�vil. Estaba descansando durante unos minutos. Eran las 13.55 horas. Fue la �ltima vez que respondi�, quejosa, por la insistencia de sus familiares m�s cercanos para la vuelta. Nunca m�s se supo de ella. Ya no contest� a m�s llamadas. Poco despu�s, esa misma tarde, comenzaron las primeras batidas de los vecinos para intentar localizarla. Hasta hoy.Rosal�a C�ceresEl MundoEl sumario judicial est� sobrese�do provisionalmente al no observar la Guardia Civil �indicios de criminalidad�. La investigaci�n cree que sufri� un accidente tras perderse en el campo, sin descartar del todo otras hip�tesis. Los agentes consideran que se sali� del camino habitual y se adentr� en una zona complicada que abarca unos cuatro kil�metros, abrupta, llena de rocas y caminos empinados, donde incluso hay d�lmenes hist�ricos en un paraje que pertenece a la comarca del Campo Ara�uelo.Este pasado 8 de mayo se produjo otra gran batida en la zona de la desaparici�n con un amplio dispositivo, pero fue infructuosa. Se usaron drones, un equipo cinol�gico con perro especializado en b�squeda de personas, agentes del Seprona en motocicletas, distintas unidades de Seguridad Ciudadana, la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de C�ceres, el Grupo de Rescate Especial de Intervenci�n en Monta�a y otros recursos especializados, como un Puesto de Mando Avanzado con conexiones sat�lites. No hubo rastro, ni de su cuerpo ni de la ropa, ni del tel�fono. En estos a�os, se ha inspeccionado una y mil veces el lugar, tambi�n el pantano. Nada.�Queremos tener una oportunidad, saber lo que pas�, y por eso pedimos que haya un cambio en la investigaci�n, que lleguen otros agentes, sean de la UCO o de lo que sea, para que puedan tener otra visi�n del caso�, apunta el portavoz de la familia, que confiesa sentir �impotencia y sensaci�n de abandono�. En este sentido, Serrano aclara que no critican la labor de los agentes de la investigaci�n: �Pero no entendemos que puedan existir casos de primera y de segunda; desconocemos si por la alarma social entonces equipos especiales y en otros casos no�. �S�lo pedimos una oportunidad porque nos sentimos indefensos y queremos saber lo que pas� realmente�, a�aden.La familia (�y todo el pueblo tambi�n�) no cree factible que Rosal�a se perdiese aturdida (�conoc�a a la perfecci�n el terreno y hasta las tres puertas de la zona vallada donde se encontraba�) o sufriera alguna enfermedad repentina (un ataque al coraz�n o un ictus, por ejemplo). �Era una mujer de mucha vitalidad, estaba sana, y para nosotros existe claramente la posibilidad de que hayan participado terceras personas, alguien que se la pudiese cruzar cuando regresaba, qui�n sabe, pero hay que investigarlo�, apunta su yerno, quien destaca que durante la investigaci�n �se tom� declaraci�n a cuatro o cinco personas�, todos con coartadas, �pero no han sido lo suficientemente comprobadas�, critica.En este contexto, apunta que este caso �tiene mucho que ver con las otras dos mujeres desaparecidas en Extremadura en estos �ltimos a�os�. El cambio en el desarrollo de la investigaci�n en los sucesos de Manuela Chavero y de Francisca Cadenas, con la entrada de la UCO despu�s de mucho tiempo, fue determinante para la resoluci�n del paradero de estas dos mujeres, que luego fueron halladas asesinadas. �No estamos contra nadie, pero queremos soluciones�, finalizan.