Isidro Molina, padre de Francisco Molina y Ángeles Borrallo, hermana de Soraya Borrallo, ambos desaparecidos. EFE/Rafa Alcaide
Mercedes Martínez | Córdoba (EFE).- El paso del tiempo, a veces diez, quince o veinte años, no merma la constancia de los familiares de desaparecidos para seguir luchando por buscar cualquier pista que los lleve hasta su ser querido: son inasequibles al desaliento.
Un ejemplo de este empuje y esa tenacidad está en Isidro Molina, cuyo hijo desapareció en 2015 cuando tenía 17 años y, a pesar del tiempo transcurrido, «he perdido hasta la vida» pero nunca la esperanza, asegura en una entrevista con EFE.
Molina, natural de Rute (Córdoba), es uno de los familiares de una de las casi siete mil personas que se encuentran en la actualidad en España en búsqueda activa, y que el 9 de marzo conmemoran el Día de las Personas Desaparecidas.
Está seguro de que «mientras viva y pueda, voy a seguir buscando a mi hijo» porque «aunque han pasado más de diez años es como si hubiera pasado un día, la desesperación que tenemos es la misma».







