El equipo que desarrollaba el software de Macintosh estaba conformado mayoritariamente por personas en la veintena o treintena.
(Imagen Ilustrativa Infobae)¿Realmente los empleados de Apple trabajaban 90 horas a la semana durante los años 80? Más allá del mito que circula en Silicon Valley, la realidad de aquellas jornadas maratonianas se forjó entre jóvenes entusiastas, presión creativa y una cultura corporativa que celebraba el exceso laboral como símbolo de pertenencia y entrega. La frase “90 horas a la semana y me encanta” no solo fue un eslogan, sino también el reflejo de un estilo de vida que hoy resulta incomprensible para las nuevas generaciones. PUBLICIDADDurante la década de los 80, Apple se convirtió en el epicentro de una ética de trabajo extrema. En ese contexto, trabajar jornadas que superaban ampliamente las 40 horas semanales no era una rareza, sino una práctica común, alentada tanto por los líderes de la compañía como por los propios empleados. Trabajar jornadas que superaban ampliamente las 40 horas semanales no era una rareza, sino una práctica común en Apple.
(Imagen ilustrativa Infobae)Es menester señalar que Steve Jobs, figura central de la empresa, impulsaba un ambiente donde la dedicación absoluta era la norma y no la excepción.PUBLICIDADEl equipo que desarrollaba el software de Macintosh estaba conformado mayoritariamente por personas en la veintena o treintena, muchas de ellas sin grandes responsabilidades familiares. Ese perfil favorecía la disposición para invertir una cantidad desmedida de tiempo en el trabajo, llegando a sacrificar sueño, vida social y salud. Andy Hertzfeld, uno de los integrantes del equipo, relató en un artículo de Folklore que el entusiasmo por el proyecto los llevó a subordinar otros aspectos de sus vidas, al menos temporalmente. PUBLICIDADSteve Jobs impulsaba un ambiente donde la dedicación absoluta era la norma y no la excepción.







