IBM era la empresa más valiosa de EE UU en 1985 y tenía 400.000 trabajadores; hoy lo es Nvidia y emplea a 36.000

“Paren de contratar a humanos”. “Los Artisans nunca llegan al trabajo con resaca”. “Los humanos son una cosa muy de 2023”. “Los Artisans no se quejan por la conciliación de vida laboral y familiar”. ...

En marquesinas y vallas publicitarias, por todo San Francisco, este tipo de lemas sacudieron a la opinión pública de Estados Unidos el pasado verano. La compañía de soluciones de inteligencia artificial aplicada a las ventas Artisan, que estaba detrás de esta campaña, buscaba la provocación, como resulta evidente. La logró, junto con una resonancia y una ira que superó sus expectativas. Probablemente, porque el mensaje de fondo no suena a broma, ni a bravata. Seguramente porque la idea que subyace resulta cada vez más tangible en la primera economía del mundo: la sustitución de empleo humano por software.

En el gran debate sobre la desigualdad, a la hora de examinar las tendencias de futuro, resulta útil poner la lupa en ello, al margen de las legislaciones nacionales y muy por encima de las pugnas entre generaciones. La ganancia está migrando la fuerza del trabajo al capital, porque el peso del trabajo encoge. Un dato elocuente que recogía The Wall Street Journal —no precisamente una publicación bolchevique— el día 9: en 1985 la compañía más valiosa de Estados Unidos era IBM y suponía uno de los mayores yacimientos de empleo, con 400.000 trabajadores. En la actualidad, la empresa de chips Nvidia vale unas 20 veces lo que IBM entonces y gana cinco lo que esta, pero no tenía más que 36.000 empleados a cierre de 2025, es decir, no llega a una décima parte.