En Guatemala, más del 60% de los puestos en la venta de ropa de segunda mano están liderados por mujeres, impulsando la moda circular y el emprendimiento femenino. (Foto cortesía)Con la expansión de la moda circular en Guatemala, la comercialización de ropa de segunda mano se consolidó como una oportunidad económica para miles de mujeres que lideran el mercado informal. Esta tendencia, que responde tanto a la necesidad de acceso a vestimenta asequible como a la generación de ingresos familiares, se refleja en la presencia predominante de mujeres comerciantes en los principales mercados del país, según estudios presentados por Garson & Saw.PUBLICIDADDatos recientes muestran que más del 60% de los espacios de venta de ropa de segunda mano están ocupados por mujeres, quienes, a través de estrategias de compra y reventa, sostienen sus hogares en un contexto marcado por altos índices de informalidad laboral y pobreza. Según cifras oficiales, Guatemala importó en 2023 más de 131 millones de kilogramos de ropa de segunda mano, con un valor promedio de $1.61 por kilogramo, considerablemente por debajo de la ropa nueva. PUBLICIDADLa cadena comercial inicia en Estados Unidos, principal proveedor y se expande por una red de importadores a mayoristas que abastecen tanto al sector formal como a los mercados informales, donde las mujeres desempeñan un papel central.Mujeres guatemaltecas gestionan puestos de ropa de segunda mano en un mercado local, representando el pilar central del empleo informal y una fuente de sustento vital. (Imagen Ilustrativa Infobae)Hasta el 98.6% del volumen importado en este sector proviene de Estados Unidos, según datos recientes. Estas prendas llegan al país a través de una cadena que involucra mayoristas, quienes adquieren grandes cantidades de ropa desechada o donada en el mercado. PUBLICIDADPosteriormente, la mercancía se distribuye tanto al sector formal como a los mercados informales, donde se clasifica y se adapta a las necesidades del consumidor local. Esta dinámica permite que la ropa usada se convierta en una alternativa económica y accesible en Guatemala, al mismo tiempo que genera empleo en las fases de transporte, clasificación y venta. PUBLICIDADAdemás, solo el 3.27% del volumen total importado termina como residuo no reciclable; sin embargo, estos materiales suelen ser usados como relleno de camas para mascotas o trapeadores de bajo costo.Los patrones de consumo y venta en el sector muestran una segmentación clara. Los microminoristas adquieren principalmente ropa cruda, sin clasificar, y saldos de tiendas formales, aprovechando precios que van desde 50 quetzales (aproximadamente $6.48 de dólar) por prendas de alta calidad hasta 1 quetzal ($0.13) por productos de menor categoría. PUBLICIDADEsta flexibilidad en los precios permite a las vendedoras adaptar su oferta a distintos perfiles de consumidores, lo que incrementa la rotación de inventario y mejora las posibilidades de generar ingresos diarios.La importación de ropa usada en Guatemala superó los 131 millones de kilogramos en 2023, proveniente en un 98.6% desde Estados Unidos, según cifras oficiales. (Foto cortesía)El funcionamiento del mercado informal de ropa usada resalta la importancia de la economía circular y el impacto social de este tipo de comercio. PUBLICIDADEl 75% de los puntos de venta en mercados como La Guarda, San Martín, La Maya y El Terminal corresponden a minoristas, mientras que el 25% son vendedores ocasionales, según el estudio de Garson & Saw. El flujo de mercancía entre el sector formal representado por cadenas como Megapaca y el informal es constante. Los excedentes de tiendas formales alimentan la oferta de los mercados minoristas, fortaleciendo una economía basada en la reutilización textil.PUBLICIDADEl impacto de este sector en la economía familiar es significativo. El 94.2% de quienes participan en el comercio de ropa de segunda mano reportan mejoras económicas en sus hogares y casi la mitad de las comerciantes son el principal sostén familiar, detalla el informe. Además, la brecha salarial de género dentro del sector es del 17%, inferior al promedio nacional y regional, lo que revela un espacio de mayor equidad para las mujeres emprendedoras.La estructura comercial ha favorecido la formalización parcial a través de empresas como Megapaca, que emplea a más de 4,100 personas y promueve la contratación inclusiva. No obstante, la mayoría de pequeñas vendedoras sigue operando en el sector informal, donde la flexibilidad y la adaptación a la demanda local resultan claves.PUBLICIDADEsta infografía ilustra los mercados de ropa usada en Ciudad de Guatemala, como La Guarda, San Martín, La Maya y El Terminal, destacando su rol vital en el comercio informal y la cultura local. (Imagen Ilustrativa Infobae)El componente ambiental de la economía circular también se evidencia en la gestión de residuos textiles. NovaFiber, filial de Megapaca, procesó desde 2016 hasta la fecha más de 45 millones de kilogramos de residuos textiles, transformando parte de estos en productos utilitarios y reduciendo la fracción de desechos no reciclables. A pesar de estos avances, el reto de la gestión adecuada de residuos persiste, ya que solo el 55% de los residuos sólidos municipales se recolecta y la totalidad termina en vertederos no controlados.El comercio de ropa de segunda mano en Guatemala ilustra cómo la moda circular y el emprendimiento femenino pueden articularse para ofrecer alternativas económicas viables. El modelo local, que integra cadenas formales e informales, precios accesibles y una alta participación femenina, representa una referencia para otros países con contextos similares.
Guatemala: El 60% del mercado de ropa usada está dominado por mujeres que tejen su economía
Más del 94% de las comerciantes de prendas usadas reportan mejoras económicas y casi la mitad son el principal sostén, destacando la relevancia del sector para el desarrollo social y financiero femenino










