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Argentina atraviesa una situación económica en la que la ropa local se ha vuelto excesivamente cara, lo que llevó incluso al propio gobierno a promover la compra de indumentaria en el extranjero. Según un informe de la consultora Fundar, el país tiene los precios de la ropa más altos de toda América Latina, con algunas prendas que cuestan hasta 95% más que en Brasil.
La alta carga impositiva, que incluye el 21% de IVA y el 1,2% del impuesto al cheque, junto con los aranceles a las importaciones, disparó los precios de la indumentaria local. Además, el 90% de las compras de ropa en Buenos Aires se realiza a crédito, lo que incrementa aún más el costo por los intereses.
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Ante esta situación, la administración de Javier Milei redujo los aranceles a la ropa importada del 35% al 20% y habilitó el comercio electrónico internacional, lo que permitió que los argentinos compren prendas de marcas como Shein a precios más bajos. Esta medida responde a la necesidad de bajar los precios locales y aumentar la competencia.







