Son las seis de la tarde de un viernes y en media Espa�a empieza un ritual no escrito: cerrar el ordenador port�til, mirar al compa�ero de al lado y lanzar la pregunta de rigor: �una ca�a? Por qu� no, parece un buen plan. Pero tan inocente propuesta puede dar pie a una extensi�n inadvertida de la jornada laboral. En eso se basa la cultura del afterwork: ese limbo entre el trabajo y la vida personal donde lo que parece un momento de asueto no termina de serlo. Digno de un episodio de la serie Separaci�n, vaya.�Yo al trabajo no voy a hacer amigos, pero s� es verdad que se crea una conexi�n involuntaria con un grupo con el que luego, si me apetece, me puedo ir a tomar algo y a cotillear�, afirma Mari Carmen, recepcionista de un hotel en Malasa�a, uno de los barrios m�s c�ntricos y hipsters de Madrid. �Pero no me gusta hacerlo obligada. A veces se nos olvida que, cuando acabas tus ocho horas y te piras a casa, es cuando empieza tu vida de verdad�.En Espa�a, lo de tomar algo despu�s de currar lleva siglos practic�ndose. La diferencia es que ahora no se trata solo de desconectar, sino de -abramos comillas- �fortalecer v�nculos�, �ampliar contactos� o �hacer equipo�. Un espacio donde rebajar tensiones y humanizar relaciones que durante el d�a transcurren entre correos y videollamadas. Especialmente en entornos urbanos y en profesiones cualificadas, ha ido ganando terreno una liturgia importada del mundo anglosaj�n. Algo evidente desde su nomenclatura: afterwork, networking, team building... En definitiva: alargar la jornada en clave informal.�Estas pr�cticas post-laborales no surgen de la nada. Son end�genas a culturas corporativas como las de Silicon Valley, donde gigantes como Google o Netflix llevan a�os difuminando la frontera entre trabajo y tiempo libre: oficinas con aperitivos gratis, zonas de descanso con sillones de masaje y mesa de ping-pong, piscina, gimnasio... La idea es que si est�s a gusto, produces m�s.�Y es ah� cuando se enciende la primera alarma: �estamos instrumentalizando la desconexi�n?Para saber m�s�Como dentro de cualquier sistema que no nos termina de encajar pero del que no podemos permitirnos salir, intentamos encontrar posturas que nos lo hagan un poco m�s c�modo. No nos queda otra�, sostiene Laia Castel, periodista, podcaster y autora del libro Afterwork (Espasa). �Si no se nos permite cultivar un ocio que realmente relaje y aleje del ritmo laboral, lo tenemos que encajar dentro del espacio que nos queda libre en el d�a. Para la generaci�n que a�n no tiene hijos a los que ir a dar la cena o padres que les esperen en casa, muchas veces ese espacio es tomar algo por la tarde al salir de trabajar�.��A m� me ha servido para abrirme m�s, porque soy el m�s joven y al principio me costaba hablar con gente con mucha diferencia de edad. Si te vas a tomar una ca�a con unos compa�eros de curro puede estar muy guay, pero es muy probable que los temas de conversaci�n sean todos o el 90% relacionados con cosas que hayan ocurrido dentro del trabajo�, cuenta Carlos, trabajador de la Filmoteca Espa�ola.Aqu� entra en juego uno de los grandes elefantes en la habitaci�n: la presi�n social. La asistencia, aunque no obligatoria sobre el papel, se da por hecha, y el que se queda hasta la �ltima ronda suma puntos invisibles en esa suerte de contabilidad de carisma que rige muchas corporaciones. Frente a una cerveza y un pincho de tortilla es donde mejor se negocian afinidades y antipat�as.��Habr� gente incapaz de negarse por miedo a represalias o porque no sabe poner l�mites en el trabajo�, opina Mari Carmen, quien recuerda tambi�n su etapa trabajando como coordinadora de producci�n en rodajes: �Hay profesiones creativas que, por el ecosistema en el que se desarrollan, favorecen m�s este tipo de ambientes. O te incluyes, o mueres, as� que te obligas a ti misma a pasar por el aro�.�"Algunas empresas quieren dar vibras de modernas e inclusivas y la realidad es que son los carcas de siempre"�La socializaci�n es ahora muy performativa, hemos perdido la capacidad de comportarnos de manera aut�ntica y sin amoldarnos a lo que se espera de nosotros�, apunta Mar Manrique, periodista y autora de Un trabajo so�ado (Pen�nsula), ensayo que indaga en las bondades y los h�ndicaps del teletrabajo.�En este tira y afloja aparece otro ingrediente clave: el alcohol. Durante a�os ha sido el pegamento social por excelencia del afterwork, la excusa para desinhibirse y olvidar las jerarqu�as. Tambi�n, una fuente inagotable de conflictos porque, con la tercera copa de vino, la lengua empieza a soltarse.�Creo que estos espacios hacen que a la gente le salga un poco el lado m�s sindicalista y menos serio. Con dos cervezas de m�s te pones a comparar salarios y a criticar al jefe�, dice Manrique, que aboga por �activar ciertos mecanismos de privacidad� en las redes sociales si queremos evitar sustos: �Hay que tener cuidado con lo que se comparte, sobre todo si eres un personaje p�blico. Hoy en d�a la marca personal lo es todo, e Instagram puede ser un escaparate tan relevante como LinkedIn, aunque intentemos separar lo personal de lo profesional�.�Me parece una forma divertida de conocer mejor a la gente, de saber qui�n te cae bien y qui�n no, como en la vida misma. Incluso de trabajos de mierda puedes sacar grandes amigos, porque une bastante estar mal por lo mismo�, comenta Beatriz, que trabaja en el mundo de la consultor�a estrat�gica enfocada a la banca. Lo malo, se�ala, es cuando te vuelves demasiado workaholic, otra palabreja anglosajona para definir esa obsesi�n enfermiza con los compromisos profesionales que ilustra tan bien El diablo viste de Prada. �Algunos prefieren estar en cualquier parte antes que en su casa con su mujer y sus hijos, ya sea trabajando o trabaj�ndose a otros�."Es probable que el 90% de las cosas de las que se hablen tras el trabajo est�n relacionadas tambi�n con el curro"M�s all� del copeo, existen otras f�rmulas para convertir el curro en algo m�s. En Froggy Events, la organizadora de planes de team building mejor valorada de Espa�a, plantean un men� l�dico completo: desde talleres de cocina estilo Masterchef hasta gincanas tem�ticas como El juego del calamar. Escalada, recreativos, karaoke, concursos televisivos, pruebas de ingenio y agilidad mental, escape rooms... Las hay para todos los gustos.��Lo que m�s nos piden son las actividades de cocina porque es la opci�n comod�n que nunca falla: encaja tanto con perfiles t�cnicos como creativos, con grupos j�venes y tambi�n s�nior, con compa�eros que ya tienen confianza como con equipos que se acaban de crear, con personalidades extrovertidas y tambi�n con los m�s t�midos...�, explica Laura Hern�ndez, responsable de producci�n de eventos. �Cada uno participa de la manera que se siente m�s c�modo y muchas veces salen a la luz facetas de los participantes que en el d�a a d�a de la oficina no te imaginar�as, como un jefe chocando los cinco con los becarios�.Cada evento se dise�a completamente a medida y el presupuesto depende de las necesidades de cada empresa, macro o pyme: �Depende de si se busca �nicamente una din�mica de un par de horas o si necesita que le organicemos una jornada corporativa integral que comience con un desayuno, incluya sesiones de trabajo, actividades de entretenimiento y finalice con una cena o evento nocturno�, aclara Hern�ndez.��No voy a generalizar y a decir que todos son un fraude buenrollero. Pero me parece totalmente instrumentalizado cuando pasa a ser algo que se organiza directamente desde arriba. Un poco de pan y circo�, dice Castel. �Seguro que hay empresas donde entienden que es importante que la gente respire, pero espero que entonces tambi�n est�n al d�a en t�rminos de conciliaci�n laboral, igualdad salarial... Si en eso vamos mal, pero hay torneo de beerpong los mi�rcoles por la tarde, lo considero postureo�.�Algunas empresas quieren dar vibras de modernas, de inclusivas... y luego la realidad es que son los carcas de siempre pero con gente nueva y din�micas incluso peores, de esas que chocan en pleno 2026�, concuerda Beatriz.La brecha generacional tambi�n a�ade matices. Para muchos boomers, esta pr�ctica no deja de ser una evoluci�n natural de algo que ya exist�a. Para la generaci�n Z, el asunto se complica. Por un lado, buscan socializar y generar comunidad en entornos laborales h�bridos. El teletrabajo, los horarios flexibles y la hiperconectividad han desmontado el esquema cl�sico de jornada cerrada, y el afterwork aparece como un intento -m�s o menos exitoso- de reconstruir espacios de socializaci�n. De recuperar algo parecido a la vida de oficina, aunque sea fuera de ella.Sin embargo, arrastran cierto cansancio ante la idea de estar disponibles todo el tiempo, incluso para pasarlo bien. �Tengo amigas que dicen que si te vas a la monta�a un finde con tus compa�eros de trabajo, volv�is m�s unidos. Pero yo no quiero estar m�s unida a nadie; lo que quiero es que me dejen en paz�, resume Mari Carmen.�Seg�n Hern�ndez, de Froggy Events, estas din�micas han pasado de ser un capricho corporativo a �una necesidad real� de los departamentos de Recursos Humanos a la hora de mejorar el bienestar y reducir los niveles de estr�s. �Las nuevas generaciones valoran mucho lo que llaman el salario emocional y un ambiente de trabajo positivo, as� que hoy en d�a invertir en este tipo de experiencias de calidad es una de las herramientas m�s potentes que pueden utilizar las empresas para retener y fidelizar el talento�.Pero no es algo para todo el mundo. �Y si, en lugar de un fin de semana en una casa rural con el tipo de la mesa de al lado, prefiero simplemente tirarme en el sof�? �Los mismos compa�eros con los que te vas de afterwork o de team building pueden ser aquellos que, cuando hay un problema serio en el curro, escurren el bulto y te echan la mierda a ti.�Si no me pagan por ello, no voy a ir�, zanja Mari Carmen.�Yo he hecho alguna escape room con un compa�ero, pero hemos ido por libre y sin jefes. La intenci�n luego era echar el rato de ca�as comentando la jugada, un poco de mamarracheo y de cachondeo, nada serio�, agrega Carlos."Si crecer dentro del sector o de la firma es una prioridad para ti, estar presente en estos sitios es algo imprescindible"�Pasamos muchas horas frente a la pantalla, solas y en pijama, mandando mensajes de Slack, conect�ndonos por Zoom. Estamos sedientos de relaciones interpersonales�, explica Manrique. �Pero esta clase de v�nculos son mucho m�s vol�tiles. Al dejar a algunas personas entrar en esa parte de tu vida, se pueden confundir incluso los t�rminos de amistad y de trabajo. Cuando quedo con mis amigos, puedo hablar un momento del trabajo porque tengo un problema, pero luego vamos a reflexionar sobre el amor, sobre la vivienda, a hablar sobre el concierto al que vamos a ir... y eso s� que es socializar�.Coincide con ella Castel, para quien practicar el afterwork con tus compa�eros es, sencillamente, hacer trampas: �Afterwork es la vida que nos queda despu�s del trabajo. Es algo que no debemos perder ni dejar que nos maquillen con tendencias�, sentencia. �Son tus horas libres, qu� menos que intentarlas proteger de lo que al sistema le interese que hagamos con ellas... A�n podemos elegir con qui�n las compartimos, a qui�n nos llevamos a ese otro escenario�.Ambas periodistas hacen referencia al networking: esos espacios de intercambio que convierten cualquier conversaci�n con un desconocido en un contacto potencial, en una posible oportunidad futura. En ellos, la espontaneidad se bate con la conciencia de estar siendo permanentemente analizado. �Siempre oigo decir que los mejores negocios no se cierran en las reuniones sino en las cenas, pero no todo el mundo asiste a esas cenas, as� que debe ir un poco por ah�... Yo voy mal de networking, la verdad�, reconoce Castel.Para Beatriz, en cambio, el networking es fundamental: �Yo no quiero sentir que me pierdo cosas, aunque creo que depende mucho del sector y de lo que t� quieras conseguir. Si crecer dentro del sector o de la firma es una prioridad para ti, estar presente en estos sitios es imprescindible. Si solo es una v�a para conseguir ingresos, no necesitas hacer networking, aunque siempre est� bien, porque realmente nos necesitamos unos a los otros�.En el fondo, detr�s de todo esto late una duda inc�moda: si el trabajo ya ocupa ocho horas -o m�s- de nuestro d�a... �por qu� seguimos regal�ndole tambi�n el aperitivo?�Conozco a personas que se llevaban muy bien tanto dentro del trabajo como fuera, que eran muy �ntimas y, tras un malentendido o una movida que ocurriese fuera de la oficina, no se quieren ni mirar�, concluye Carlos. �La clave es saber diferenciar muy bien lo personal de lo laboral y saber hasta d�nde puedes llegar�.