Según sus defensores, no se trata de trabajar menos sino de manera más inteligente y estratégica. Según sus detractores, es otra palabra nueva para la precariedad laboral de siempre

Sílvia M., barcelonesa de 37 años, madre de dos hijos, nos dice que sus franjas horarias más productivas y mejor remuneradas son las que van de las 6 a las 8 de la mañana y de las 9 a 11 de la noche. Las dedica a tareas de traducción, edición y corrección de textos, por las que percibe, según calcula, unos ingresos de alrededor de 15 euros brutos por hora. El resto de la jornada lo dedica a un turno matinal de tres horas como auxiliar administrativa en una gestoría, a los niños y a su hogar. Los sábados y domingos hace turnos “esporádicos y no muy bien pagados” en la cafetería de un amigo, y algunas tardes encuentra tiempo para preparar unas oposiciones, aunque obtener la plaza que persigue ...

desde hace años se le antoja, a estas alturas, “una esperanza más bien vana”.

Arturo Ferreiro, 51 años, gestiona un bar de carretera en una localidad del Vallès Oriental, en el área metropolitana de Barcelona. Ahora mismo cuenta con una plantilla “flotante” de hasta 11 camareros y cocineros, casi todos menores de 30 años, que hacen en su local turnos de entre cuatro y seis horas diarias, alguna más si les toca trabajaesr las noches de viernes y sábados. Su pequeño ejército de eventuales alterna las medias jornadas en el bar con los estudios o con otros trabajos.