12 millones y medio de personas no trabajarán menos para vivir mejor, como venía prometiendo el Gobierno. La medida estrella del pacto PSOE-Sumar, la contracción de la jornada ordinaria máxima de 40 a 37 horas y media, se ha estrellado en el Congreso.

Hace tiempo que la posibilidad de reducir la jornada sobrevuela la política española. El debate tomó fuerza antes la pandemia y explotó tras la crisis sanitaria, un clima de opinión clave para entender cómo las 37 horas y media se concretaron en el programa de Sumar de cara a las elecciones de julio de 2023. Tras los comicios se convirtieron en una promesa gubernamental en el pacto de gobernabilidad y se vivió una larga negociación del Ejecutivo con sindicatos y patronales, que terminó con una acuerdo con los representantes de los trabajadores. La iniciativa se ha parado en seco nada más empezar su camino legislativo, dada la mayoría de los partidos de derechas en el Congreso.

A continuación puede leer un resumen de ese camino, paso a paso.

La conversación actual sobre una nueva reducción del tiempo de trabajo, décadas después de la que dejó la jornada en 40 horas a la semana, se empezó a agitar en torno a 2018. El especialista en la materia, el economista Joan Sanchis (autor del libro Cuatro días, Barlin Libros), conecta esta nueva etapa con varios eventos que se produjeron por entonces. Entre ellos subraya la atención mediática que despertó en julio de 2018 la iniciativa de una empresa neozelandesa que acababa de empezar a aplicar la semana de cuatro días sin merma de salario, Perpetual Guardian. Medios de todo el mundo se hicieron eco de la iniciativa y de las propuestas de la organización 4 Day Week Global, que siguió acumulando atención el año posterior, especialmente en los países anglosajones.