Caer en la monotonía y en opciones no demasiado saludables en el desayuno es algo que puede suceder con relativa facilidad. ¿Y si usáramos la fruta para paliar una o ambas cosas? Por un lado, comeríamos desayunos –al menos un poco– diferentes con el cambio de las temporadas; por el otro, empezaríamos el día con una de las cinco raciones de fruta y verdura que nos recomiendan consumir a diario. Mira tú por dónde, la primavera es una estación generosa para este fin: sus frutas son aromáticas, coloridas y se prestan a combinaciones y preparaciones que permiten disfrutarlas de distintas maneras. Aquí te dejamos varias ideas dulces y saladas, organizadas por tipo de desayuno, para que saques partido a fresas, albaricoques, frambuesas, nectarinas, aguacates y cerezas desde la primera hora del día. Muchas de las frutas son intercambiables en las recetas, así que hazlo a tu antojo o al del mercado (ya sabes, cuando cada fruta esté en su mejor momento en cuanto a sabor y precio). TostadasNo podíamos empezar de otra manera sino con el hit del desayuno, que resulta ser perfecto porque admite múltiples variaciones. Una de las mejores combinaciones es la de queso fresco con fruta: unta una capa generosa de requesón, mató, ricotta, cottage cheese o queso de untar sobre una buena tostada –es decir, un buen pan crujiente en el punto justo– y añade encima gajos finos de albaricoque o nectarina, fresas en láminas o cerezas deshuesadas y cortadas por la mitad (también vale con melocotón cuando sea su momento). Un hilo de miel y unos frutos secos picados completan el asunto si queremos una tostada dulce. Si optamos por una salada: un chorrito de aceite de oliva, pimienta negra recién molida y sal. ¿Puedes fusionar la versión dulce con la salada? Por supuesto que sí.Otra opción es la mantequilla de cacahuete o de cualquier fruto seco con fruta roja: la combinación es un clásico anglosajón que no falla, una especie de versión fresca del clásico sándwich de mantequilla de cacahuete y mermelada. Unta una tostada con la crema que elijas, cúbrela con fresas laminadas, frambuesas enteras o una mezcla de ambas, y si quieres darle un poco de brillo, dulzor y cuquismo, un poco de miel y unas semillas de sésamo tostado, de amapola, de girasol o de calabaza por encima.Nuestra última tostada lleva una base de aguacate maduro: aplástalo en un cuenco –o directamente sobre el pan– con un poco de sal, pimienta y zumo de lima o limón, úntalo en la tostada y añade encima fresas en láminas, nectarina o albaricoque en gajos, una pizca de chile en copos si te gusta el picante o un poco de queso feta desmenuzado por encima. SándwichesUn sándwich con fruta no es tan raro como parece: la combinación con embutidos y quesos funciona muy bien. Entre dos rebanadas del pan que más te guste pon unas lonchas de jamón cocido o de pavo –el mejor al que puedas optar–, un queso fundente y suave rallado o en lonchas –gouda, havarti, edam o emmental, por ejemplo– y gajos finos de albaricoque o nectarina. Pásalo por una sartén con un poco de mantequilla o tuéstalo en una sandwichera. Si quieres que la fruta quede más tierna y dulce, es una buena idea dorarla en una sartén con un poco de mantequilla o aceite de oliva antes de montar el sándwich.Puedes añadirle además unas hojas de rúcula o de espinacas baby, mostaza antigua o de Dijon, salsa picante, pimienta negra o miel. Esta combinación funciona también con jamón serrano o cecina y quesos más intensos de pasta dura o blanda, con aguacate, fresas y mozzarella, o queso azul y albaricoque.YogurCon poquísimo trabajo puedes tener un buen desayuno. Macera fresas, frambuesas, nectarina o albaricoque cortados en daditos o en láminas con algún elemento que ayude a sacar su jugo y potenciar su sabor, déjalo reposar al menos diez o quince minutos. La fruta se acercará –un poco– a un coulis o una mermelada y le dará un sabor distinto y más interesante al yogur que si la añadieras cruda.Para el macerado, el azúcar es la opción más habitual pero no la única, el azúcar moreno y la miel funcionan igual de bien y aportan matices distintos. El dulzor se puede contrarrestar con un poco de zumo de limón, naranja o lima que añaden acidez. También hay lugar para las especias y los aromáticos: una pizca de cardamomo, de vainilla, de pimienta negra o blanca, de nuez moscada o una combinación de varias puede darle un poco de chispa a tu mañana. No olvides tampoco las hierbas frescas, como la menta o la albahaca, que aportan frescura y color.Usa yogur natural sin azúcar, griego o común, para que el contraste entre la fruta y la cremosidad sea más pronunciado y añade granola, trocitos de chocolate amargo, frutos secos o semillas para que tenga más textura. Es también una buena opción para preparar la noche anterior: la fruta macerada aguanta bien en la nevera y por la mañana solo tienes que montar el bol a tu gusto (también vale para unas gachas).BatidosCuando empiezan los días más cálidos, también llegan las ganas de tomar desayunos más frescos y para ello los batidos son una buena opción. Vale la aclaración: cuando hablamos de batidos nos referimos a los que llevan la fruta entera triturada con toda su fibra, no licuada, ni prensada ni exprimida. Para prepararlos y no aburrirte de hacer siempre el mismo puedes pensar en esta fórmula: una base líquida, fruta de temporada, algo que aporte cremosidad y algo que te dé cierta saciedad. Para la base, la leche –del tipo que quieras– o el agua harán que sea más ligero, y el yogur natural, normal o griego, que sea más contundente, ácido y cremoso. Puedes elegir una sola fruta o una mezcla de varias, recuerda que las fresas y frambuesas aportan acidez y color, y que las de hueso dan aroma y dulzor.Un plátano maduro, aunque no sea una fruta de primavera, es un buen aliado para dar cuerpo y equilibrar sin necesidad de añadir azúcar. Para aumentar la cremosidad, el aguacate –una opción que quizás no esperas– da una textura sedosa difícil de conseguir con otro ingredientes. Si quieres hacerlo más saciante puedes añadir avena, semillas o cualquier crema de frutos secos.Tortitas y crepesLa lógica es siempre la misma: no importa demasiado la base sino lo que va encima o dentro. Puede ser un crepe o un panqueque si prefieres las masas más finas y rellenables, o bien unas tortitas clásicas o las facilísimas de avena y plátano –tritura un huevo, un plátano muy maduro, dos cucharadas de copo de avena y un chorrito de leche para hacer la masa– que puedes tener hechas en el congelador, listas para calentar.Mantequilla de cacahuete, crema de almendras o de cacao y avellanas con albaricoque, nectarina, fresas o frambuesas encima: la acidez de la fruta corta la intensidad de la crema y el combo, ya sabes, es perfecto. Al igual que ocurre con el yogur, la fruta puede ir tal cual o macerada. A estas dos añadimos una tercera opción: cortar la fruta en trozos –no muy pequeños para que no se convierta en un puré– y pasarla por la sartén a fuego medio-bajo con un poco de mantequilla y azúcar hasta que se caramelice ligeramente. Si tienes 15 minutos y ganas de un desayuno un poquito más elaborado, lánzate a ello.Sigue a El Comidista en Youtube.
Ideas para incluir fruta de temporada en el desayuno para hacerlo más saludable
Tostadas, sándwiches, yogur, tortitas, batidos... no importa cuál sea tu primera comida del día favorita, porque en todas puedes añadir fruta de primavera de distintas maneras








