LiteraturaEl dibujante italiano ha creado a las m�s bellas mujeres (casi siempre semi-desnudas) y es la estrella de la feria C�mic Barcelona con su sensual versi�n de 'El nombre de la rosa'. "Es como estar frente a una catedral", comparaMilo Manara en la feria C�mic Barcelona.Actualizado Viernes,

mayo

21:31A sus espl�ndidos 80 a�os, Milo Manara tiene algo de fil�sofo, de humanista. Los antiguos griegos ya hicieron del eros uno de sus temas favoritos de discusi�n y Manara lleva d�cadas dibujando un erotismo que va m�s all� del sexo: su categor�a es la de la belleza (sobre todo, de la mujer). Leyenda del fumetto italiano, Manara se pasea por la feria C�mic Barcelona con un elegante traje y una camisa blanca de botones negros. Acaba de lanzar el cierre de su adaptaci�n gr�fica de El nombre de la rosa (Lumen y, en catal�n, Norma), que Umberto Eco public� en 1980. Esa novela tan erudita como su autor, plagada de alocuciones en lat�n (Manara las mantiene), teolog�a medieval, debates filos�ficos y referencias a Arist�teles se convirti� en un best seller mundial con m�s de 50 millones de ejemplares vendidos. Pero incluso en este thriller ambientado en una abad�a medieval, entre monjes y sin apenas rastro de personajes femeninos, el italiano desliza a sus bell�simas chicas Manara.�Qu� significa recuperar a Umberto Eco, uno de los grandes intelectuales que uni� alta cultura con la m�s popular? De hecho, era un gran admirador suyo...Bueno, antes que nada, yo hice este trabajo porque me lo propuso La nave di Teseo, que es la editorial fundada por Umberto Eco, y por la insistencia de sus hijos. Conoc� personalmente a Eco, pero tuvimos una relaci�n muy limitada y espor�dica. En realidad, la an�cdota m�s importante tiene que ver con su hija. En la �poca en que publicaba en la revista Linus la directora me dijo que a Carlotta Eco le gustar�a tener un dibujo m�o. Le regal� una tira de Giuseppe Bergman, el personaje que estaba dibujando entonces. No pregunt� la edad de la chica y le regal� un dibujo un poco er�tico... Tampoco demasiado, eh, pero cuando al cabo de un tiempo me encontr� con Eco me reprendi� por haberle regalado ese dibujo. Lo hizo de una forma muy paternal...�Cu�ntos a�os ten�a su hija? �A�n era una adolescente! Y todav�a guarda el dibujo. Fueron los hijos quienes me convencieron para afrontar este trabajo gigantesco. Porque El nombre de la rosa da miedo: es como estar frente a una catedral [el libro tiene m�s de 700 p�ginas] y tener que quitar casi todo pero dejando en pie los cimientos para que no se derrumbe.La pel�cula de 1986 de Jean-Jacques Annaud marc� el imaginario popular: Guillermo de Baskerville tiene el rostro de Sean Connery y el novicio Adso es Christian Slater. Sus personajes son muy diferentes...Es una gran pel�cula, pero es la visi�n de Annaud, no la m�a. Busqu� dar una lectura visual m�s fiel al texto original. Para m�, El nombre de la rosa tambi�n es tambi�n una novela de formaci�n, la del joven Adso. De hecho, en un ap�ndice del texto, Eco escribe que el primer t�tulo que hab�a pensado era Adso de Melk. Con su fina iron�a a�ade que el protagonista de las novelas de Conan Doyle no es Sherlock Holmes, sino Watson. El verdadero protagonista es Adso.Eco dedica 15 p�ginas a la escena de sexo entre Adso y una campesina. Usted tambi�n aprovecha la �nica escena er�tica de la novela...�Ya hab�a salido de mi territorio contando las historias de los monjes! Eco le dedica mucho espacio a este encuentro, que est� extraordinariamente contado, es bell�simo. Gr�ficamente busqu� restituirlo con el lirismo y el erotismo que le dio Eco: utiliz� las palabras del Cantar de los Cantares para describir a esta muchacha, esta visi�n, esta epifan�a...Ella parece una diosa...�Qui�n es esta criatura bella como la luna, resplandeciente como el sol, terrible como un ej�rcito en orden de batalla? [recita el Cantar de los Cantares e incluso se sonroja un poco] Esta es la descripci�n de un muchacho frente a una mujer desnuda. Nunca he le�do una m�s extraordinaria.�C�mo ha cambiado el erotismo desde que empez� a dibujar en los 60? En aquella �poca era transgresor y liberador pero, �hoy?Ha perdido completamente el rol libertario y de liberaci�n de las mentes -la m�a, la primera- que ten�a cuando empec�. En aquellos a�os hubo un gran movimiento popular que liber� las relaciones personales y las estructuras sociales. Pol�ticamente quiz�s no fue tan importante, quiz�s incluso empeor�, pero socialmente cambiaron muchas cosas. Desde el punto de vista cultural soy un sesentayochista. No llegu� al 68 por la v�a pol�tica sino por la cultural, como muchos otros. Entonces ten�amos en las manos a Kerouac: En el camino, Los vagabundos del Dharma, Los subterr�neos... Nos abrieron los ojos a otra realidad. Todos los poetas de la generaci�n beat, incluso el Ulises de Joyce, los Beatles, los Rolling Stones... Fue un terremoto cultural. �Y cuando Mary Quant puso de moda la minifalda! El erotismo se insertaba justo en esa corriente de renovaci�n, en la liberaci�n sexual. Y yo me desat� con el erotismo, liber�ndome, primero, a m� mismo y luego, liberando tambi�n mi oficio, sin tener ni la intenci�n ni la conciencia de hacer algo revolucionario.Ahora pr�cticamente no se habla de erotismo... Nunca la pornograf�a hab�a sido tan f�cilmente accesible, hasta para los ni�os. La elaboraci�n cultural del sentido est� completamente ausente. Porque el erotismo es eso: una elaboraci�n cultural. Aunque tambi�n me parece que est� ausente de las relaciones entre las naciones: se hace la guerra, se disparan unos a otros... No hay di�logo. El 7 de octubre, Ucrania, Ir�n... Todas las tragedias a las que estamos asistiendo est�n basadas en la ausencia total de elaboraci�n cultural de las relaciones. Nosotros tenemos una cultura y el homicidio, el asesinato, el disparo, el ca��n son la negaci�n de la cultura.