Lo moderado es ahora lo disruptivo. Cuando Vox se ha entregado al discurso m�s duro contra la inmigraci�n y el PSOE se agarra a la confrontaci�n entre bloques ideol�gicos para intentar apuntalar su supervivencia, Andaluc�a decide este domingo si vuelve a apostar por una f�rmula templada. Una que promete quitarle tensi�n a la atm�sfera pol�tica para concentrar las energ�as en la gesti�n de los problemas que m�s preocupan a los ciudadanos, y que tienen que ver con poder ir al m�dico de cabecera o al especialista en tiempos razonables, disponer de una plaza en la FP o la universidad para los hijos o acceder a una vivienda a un precio asequible. Casi nada.La propuesta de Juanma Moreno, que aspira a revalidar su mayor�a absoluta, no es ning�n misterio. Por primera vez se presenta ante las urnas con un modelo de hacer pol�tica que los andaluces ya conocen y que, en los �ltimos cuatro a�os, no se ha visto condicionado como en la primera en la legislatura por socios de intereses err�ticos o comportamientos levantiscos.�O una nueva mayor�a del PP o el l�o�, ha repetido el candidato hasta el infinito, estableciendo en la campa�a electoral un marco mental sencillo, directo y tambi�n realista, porque Andaluc�a cierra un ciclo de elecciones auton�micas donde el PP se ha visto arrastrado por Vox a posiciones alejadas de la centralidad pol�tica tras meses de bloqueo institucional.Si Moreno logra la proeza (o carambola) de una segunda mayor�a absoluta, no solo habr� conseguido alejarse del �l�o� con Vox, sino que habr� lanzado un contundente mensaje interno en el PP de que es posible convertirse en un partido de mayor�as por la v�a central del espectro ideol�gico, rehuyendo los extremos, sin abrazar posiciones radicales como las que Vox impone en sus coaliciones.El propio Moreno cont� durante una entrevista con EL MUNDO esta semana c�mo un polit�logo de la Universidad de M�laga le hab�a recordado d�as atr�s que ten�a una doble misi�n: �Eres uno de los �ltimos exponentes de una cultura pol�tica distinta a la imperante, y tienes no solo la responsabilidad de gestionar Andaluc�a, sino de demostrar que la cultura pol�tica de la Transici�n -la concordia, el respeto al adversario- no es pasado, sino futuro, y tiene viabilidad hoy�.Cuando se le pregunta a Juanma Moreno siempre responde que Alberto N��ez Feij�o no necesita lecciones de ning�n bar�n auton�mico sobre c�mo se forjan las mayor�as, porque �l es el que m�s absolutas (cuatro) tiene en su curr�culum. El presidente andaluz no oculta que cuando dise�� su estrategia para conseguir desbancar al PSOE como partido hegem�nico en Andaluc�a se fij� en el modelo Feij�o: un discurso moderado, de orgullo regionalista, autonom�a pol�tica con respecto a las consignas de G�nova y espacio propio. Que las siglas del PP pr�cticamente desaparezcan de los carteles en favor del nombre del candidato, eso ya lo hac�a Feij�o.Pero a nadie se le oculta que el presidente nacional del partido sufre internamente las tensiones de los dos referentes de �xito que conviven en el PP: el de Moreno y el de Isabel D�az Ayuso, que no tiene problema en disputarle a Vox el espacio arrebat�ndole la bandera en las batallas culturales que libra la derecha radical. En los �ltimos tiempos, Ayuso y Moreno han coincidido solo a la hora de rechazar (cada uno en su estilo) la �prioridad nacional� que ha impuesto Vox.�Feij�o sigue siendo la misma persona y el mismo pol�tico. Lo que pasa es que las circunstancias son distintas�, dijo tambi�n Moreno en la entrevista. �Si conseguimos un gran triunfo en Andaluc�a, no s�lo daremos un paso m�s para acabar con el ciclo de Gobierno de S�nchez, sino tambi�n para que Alberto sea presidente. Ese espacio de centralidad que Andaluc�a ofrece al resto de Espa�a ser� muy sugerente, y nuestra experiencia puede servir para aplicar pol�ticas de futuro�, a�adi�.Si Moreno aspira a imponer su f�rmula a nivel nacional no es porque tenga, hoy por hoy, una ambici�n sucesoria, sino porque est� convencido de que en la franja central es donde est� el grueso de los electores. Si en 2022 el triunfo de Moreno dio fuelle al proyecto pol�tico de Feij�o, que hab�a tomado las riendas del partido tan solo unos meses antes, en 2026 otro triunfo similar puede servirle para reorientar la br�jula del PP a nivel nacional.Sin alternativa por la izquierdaA lo largo de la campa�a electoral no se ha publicado ni un solo sondeo que apunte a que haya alguna posibilidad de que la izquierda (PSOE+Por Andaluc�a+Adelante Andaluc�a) pueda sumar una mayor�a alternativa. La �nica duda razonable que se cierne sobre el d�a despu�s del 17-M es si Juanma Moreno va a poder gobernar en solitario o va a tener que hacerlo bajo la presi�n de Vox, que pondr� precio a sus apoyos en la investidura si el PP no alcanza la mayor�a absoluta.La izquierda ha intentado desmontar ese marco argumental, pero la demoscopia no parece de su parte. Las urnas est�n vac�as y, por tanto, todo est� por decidirse, insist�an estos d�as los socialistas para evitar el efecto resignaci�n que desmoviliza cuando la derrota se da por descontada.Venimos, sin embargo, de una concatenaci�n de fracasos para el PSOE en Extremadura, Arag�n y Castilla y Le�n y, por tanto, no es demasiado arriesgado interpretar esa sucesi�n de desastres como se�ales de un cambio de ciclo que podr�a tener una r�plica a nivel nacional. Ninguna de esas derrotas, sin embargo, tendr�a para el PSOE el mismo impacto emocional que una debacle como la que apuntan los sondeos en Andaluc�a, la tierra que m�s ha aportado a las grandes victorias del partido a nivel nacional.Si la candidata socialista, Mar�a Jes�s Montero, no consigue desbaratarle al PP una nueva mayor�a absoluta ni tampoco superar los paup�rrimos resultados de Juan Espadas en 2022 (30 diputados), se habr� confirmado el peor de los pron�sticos de los esc�pticos.Andaluc�a, "territorio de sacrificio" para el PSOEQuienes nunca vieron clara la operaci�n Montero dentro del PSOE (eran muy pocos) consideran que S�nchez trata a Andaluc�a como �territorio de sacrificio�, a sabiendas de que no hab�a nada que hacer para frenar a un Juanma Moreno que sigue en estado de gracia. Seg�n esa hip�tesis, S�nchez lo f�a todo a Catalu�a, y as� lo demostr� cuando dej� en manos de los independentistas de ERC la presentaci�n del nuevo modelo de financiaci�n auton�mica que Montero ten�a que venderle despu�s a los andaluces. En las generales de 2023, el PP (25 diputados) le sac� en Andaluc�a al PSOE (21 diputados) tres puntos en porcentaje de voto, pero es que en Catalu�a el PSOE (19 diputados) le sac� al PP (seis diputados) nada menos que 21 puntos.Aun as�, el PSOE est� convencido de que si el votante progresista se moviliza este domingo conseguir� salvar los muebles y apela a los 570.000 votos m�s que sac� Pedro S�nchez en 2023 con respecto a los que obtuvo Juan Espadas en las auton�micas de 2022. La participaci�n en las auton�micas de 2022 fue del 58,36%, mientras que en las generales la participaci�n se dispar� hasta el 68,97% en Andaluc�a. Por eso, el PSOE insiste en que si hay movilizaci�n hay esperanza. Pero para que esos 570.000 sean recuperables habr�a que pensar que los andaluces progresistas de hoy son los mismos que los andaluces progresistas de 2023 y que los Koldo, �balos, J�sica o Paco Salazar no han hecho mella en el �nimo de esos votantes.Ni tampoco la amnist�a a los separatistas catalanes que Pedro S�nchez rechaz� insistentemente en aquella campa�a y que tan s�lo unos meses despu�s pact� con los independentistas. No obstante, el presidente del Gobierno se ha volcado en la campa�a andaluza intentando retener a sus fieles, a los que volver� a convocar a no mucho tardar.
Andaluc�a pone a prueba la v�a moderada de Juanma Moreno y su influencia para que Feij�o la abrace en el resto de Espa�a
Lo moderado es ahora lo disruptivo. Cuando Vox se ha entregado al discurso m�s duro contra la inmigraci�n y el PSOE se agarra a la confrontaci�n entre bloques ideol�gicos para...














