“Una minoría no puede arrastrar las posiciones de un partido central hacia las suyas, porque entonces perdemos la esencia”, ha dicho el presidente andaluz sobre Vox.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, ha recuperado la calma y el control político tras la crisis de los cribados, que erosionó su imagen y puso en jaque su gestión, y una vez pasadas las tragedias ferroviarias de Adamuz y del tren de borrascas, que le han permitido recuperar su perfil presidencialista. Está relajado y lo ha dejado notar en el programa El Hormiguero, al que acudía por primera vez. Además de apuntalar su posición moderada —en contrapunto con Vox o con su homóloga de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso—, se ha atrevido a imitar a los expresidentes del Gobierno y del PP, José María Aznar y Mariano Rajoy.
El ambiente distendido de las marionetas Trancas y Barrancas no ha despistado tanto al presidente andaluz como para desvelar cuándo serán las elecciones en su comunidad —ha reiterado que serán en junio “cuando pase la Semana Santa, la Feria de Sevilla, otras ferias de las provincias y romerías”—, pero, consciente, de que la mayoría absoluta que roza en las encuestas está en manos de lo que crezca Vox, ha aprovechado las preguntas de Pablo Motos, para marcar diferencias, algo que suele hacer también en el Parlamento autonómico. Tras reconocer que nadie da con la clave de cómo parar el ascenso de la extrema derecha —“nadie se pone de acuerdo”, ha dicho—, ha sostenido que “no se puede poner a Vox permanentemente en el centro de la agenda política. No podemos estar con un espejo retrovisor y mirar permanentemente lo que hace Vox”. “Una minoría no puede arrastrar las posiciones de un partido central hacia las suyas, porque entonces perdemos la esencia”, ha incidido. Y ha aportado una nota personal: a su hijo mayor, que tiene 16 años, le ha pedido que no se abra redes sociales hasta después de las elecciones andaluzas.







