Una mujer de cabello rizado, vestida con un blazer azul marino y una camisa rosa, posa en una acera iluminada de la ciudad por la noche, con el tráfico de fondo
(Imagen Ilustrativa Infobae)Las implicaciones más generales de su trabajo son significativas, ya que muchos trastornos neurológicos y psiquiátricos—incluyendo la enfermedad de Alzheimer, los trastornos del espectro autista, la depresión y el trastorno por estrés postraumático—presentan diferencias específicas de sexo en su aparición, progresión y recuperación.PUBLICIDADSegún sus hallazgos, la variable biológica del sexo es indispensable para avanzar en la medicina personalizada y el desarrollo de tratamientos más eficaces. Al adentrarse en la investigación de las diferencias sexuales en el cerebro, Oren-Suissa halló que los estudios existentes eran escasos y superficiales. “Si buscas diferencias sexuales, todo lo que ves es cliché, donde el cerebro de las mujeres piensa en chocolate y compras, y el de los hombres en deportes y sexo”, comenzó señalando Oren-Suissa en una entrevista exclusiva con Infobae, en el marco de una visita a Buenos Aires. Parte del trabajo de la bióloga del Instituto Weizmann es con el gusano C. elegans







