Análisis Exclusivo suscriptores La retórica de Trump y la escalada de sanciones contra La Habana alimentan el temor de una acción directa en la isla tras el conflicto con Irán. El secretario de Estado, Marco Rubio; y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: AFP / EFE07.05.2026 22:30 Actualizado: 08.05.2026 08:34
Sigue creciendo el temor de que Cuba sea la próxima gran apuesta de Donald Trump en política exterior y que, una vez concluida la guerra con Irán, Estados Unidos pueda avanzar hacia algún tipo de intervención directa en la isla, similar a la operación que realizó en enero en Venezuela, cuando Nicolás Maduro fue removido del poder y Washington terminó respaldando un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. LEA TAMBIÉN La idea, que hasta hace algunos meses sonaba descabellada incluso para los estándares de Trump, comenzó a tomar fuerza tras una serie de declaraciones del presidente y de altos funcionarios de su administración, así como por la agresiva campaña de presión económica que Estados Unidos viene desplegando contra La Habana y que, según expertos, ya está llevando al país al borde de un colapso humanitario.El propio Trump ha alimentado esa narrativa públicamente. En marzo dijo que tendría “el honor de tomar Cuba” y agregó que podía hacer “lo que quisiera” con la isla.Luego, la semana pasada, tras anunciar una nueva ronda de sanciones, afirmó en Florida que Estados Unidos se haría cargo de Cuba “casi de inmediato”.El presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos se haría cargo de Cuba “casi de inmediato”. Foto: AFPTrump y la creciente presión sobre Cuba: aumentan las señales de una posible intervenciónLas palabras no pasaron inadvertidas en La Habana, donde el gobierno de Miguel Díaz-Canel respondió acusando a Washington de promover una “guerra económica” y de utilizar el discurso de una eventual “liberación” como pretexto para justificar una escalada.A eso se suman los mensajes enviados por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien esta semana endureció nuevamente el tono contra el gobierno cubano, al describir al país como un “Estado fallido” dirigido por “comunistas incompetentes”.Rubio, además, se reunió el jueves con el papa León XIV en el Vaticano, un encuentro del que no trascendieron detalles sobre un eventual diálogo en torno a Cuba, pese a que previamente el propio secretario de Estado había expresado su intención de abordar con el pontífice la posible distribución de ayuda humanitaria en la isla. LEA TAMBIÉN El contexto es particularmente delicado porque Estados Unidos acaba de imponer nuevas sanciones contra funcionarios, entidades y estructuras de seguridad cubanas a las que acusa de corrupción, violaciones de derechos humanos y de colaboración con actores considerados hostiles a Washington.En un comunicado difundido este 7 de mayo, Rubio detalló el alcance de estas sanciones, que calificó como parte de una “campaña integral” para desmantelar el aparato económico del régimen cubano y restringir el acceso de sus élites a activos en el exterior. Según el documento, las medidas apuntan directamente a conglomerados vinculados a las Fuerzas Armadas, como GAESA, al que describe como el núcleo del sistema “cleptocrático” cubano y responsable de controlar cerca del 40 por ciento de la economía de la isla.El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, habla en una rueda de prensa en la Casa Blanca. Foto: Getty Images via AFPEl Departamento de Estado asegura que el régimen ha “llevado a la ruina a Cuba” y ha convertido el país en una plataforma para operaciones de inteligencia, militares y de influencia extranjera. El texto también advierte que se impondrán nuevas designaciones en las próximas semanas y que cualquier actor extranjero que mantenga relaciones con estas entidades podría quedar expuesto a sanciones, incluyendo instituciones financieras internacionales.Washington endurece la presión económica y apunta al aparato militar y financiero del régimenPero más allá de la retórica, varios analistas creen que Washington ya está interviniendo de facto en el futuro de la isla mediante un agresivo estrangulamiento económico que busca debilitar la capacidad de supervivencia del régimen.La analista Izabela Pereira Watts, del centro de estudios Lowy Institute, sostiene que Washington ha logrado cortar una de las principales fuentes de oxígeno económico de Cuba luego de tomar el control sobre activos petroleros venezolanos durante la operación contra Maduro. Eso, afirma, redujo drásticamente el flujo de combustible hacia la isla y dejó a La Habana prácticamente sin capacidad para sostener su red energética y logística. LEA TAMBIÉN Según Watts, desde enero no habría entrado suficiente combustible al país y el impacto ya se siente en todos los niveles de la vida cotidiana. Escuelas suspendidas, vuelos cancelados, hospitales con dificultades para mantener servicios básicos, cortes de electricidad permanentes y millones de personas afectadas por la falta de agua y transporte forman parte del panorama actual.La analista describe la situación como un “colapso silencioso” que se está desarrollando a apenas 145 kilómetros de Florida mientras el mundo concentra su atención en Medio Oriente y Europa del Este.Para Washington, sin embargo, esa fragilidad podría representar una oportunidad estratégica.La lógica detrás de la presión sería empujar a Cuba hasta un punto de asfixia económica tan severo que el Partido Comunista termine aceptando una transición económica y política orientada al mercado a cambio de mantenerse políticamente con vida.En otras palabras, una versión cubana de la estrategia que Trump aplicó en Venezuela. Pero ahí es donde comienzan las dudas y los riesgos.Por ahora, solo un buque con 730.000 barriles de crudo llegó a Cuba. Foto: AFPWatts advierte que una estrategia basada exclusivamente en coerción económica podría terminar destruyendo precisamente las instituciones básicas necesarias para sostener una transición ordenada. Electricidad, hospitales, agua, transporte y servicios esenciales podrían colapsar antes de que exista alguna alternativa política viable.Y el gobierno cubano parece anticipar un escenario extremo.Díaz-Canel ya dijo públicamente que Cuba se está “preparando en caso de que tengamos que pasar a un estado de guerra”.El temor es que el deterioro económico, combinado con incidentes de seguridad y presión externa, termine por empujar a ambas partes hacia una confrontación mayor. LEA TAMBIÉN Uno de esos episodios ocurrió en febrero, cuando guardias fronterizos cubanos interceptaron una embarcación registrada en Estados Unidos que, según La Habana, transportaba armas y personas con “intenciones terroristas”. El enfrentamiento dejó cuatro muertos y elevó aún más las tensiones.Por ahora no está claro cómo sería exactamente una eventual intervención estadounidense.Posibles escenarios de intervención de Estados Unidos en CubaLos escenarios van desde una presión económica prolongada hasta operaciones limitadas, apoyo a sectores opositores o incluso acciones militares puntuales, bajo el argumento de evitar una crisis humanitaria o de garantizar la estabilidad regional.Watts plantea tres escenarios posibles.El primero es la continuación del bloqueo y la presión máxima, lo que podría desembocar en una catástrofe humanitaria y una ola masiva de migración hacia EE.UU. y otros países de la región.El segundo sería una negociación condicionada, en la que Washington alivie parcialmente las sanciones a cambio de reformas políticas y económicas supervisadas internacionalmente.Cuba enfrenta constantes cortes de energía eléctrica y una crisis de combustible. Foto: AFPY el tercero, más ambicioso, consistiría en un marco multilateral que permitiera abrir espacios políticos sin provocar un vacío de poder que pudiera derivar en violencia o en el surgimiento de actores criminales.El problema, advierte la analista, es que la actual estrategia de “máxima presión” podría terminar generando exactamente el escenario que Estados Unidos dice querer evitar.La presión extrema podría provocar un éxodo masivo de refugiados, desestabilización regional, un endurecimiento de la resistencia interna del régimen cubano y medidas de represalia que terminarían afectando la credibilidad de Washington en América Latina y más allá.“Mientras otras crisis globales dominan los titulares, el colapso silencioso de Cuba podría convertirse en la emergencia más urgente del hemisferio”, concluye la analista.SERGIO GÓMEZ MASERI - Corresponsal de EL TIEMPO – Washington@sergom68 Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









