El presidente de Estados Unidos advierte casi a diario que la isla “está en sus últimos momentos” y debe negociar un acuerdo

Desde el ataque a Venezuela en el que Nicolás Maduro quedó capturado el pasado 3 de enero, Donald Trump ha insistido en que Cuba está a punto de caer. Que debe llegar a un acuerdo con Estados Unidos para evitar consecuencias terribles. Desde el comienzo de la ofensiva contra Irán, esas afirmaciones se han hecho diarias, para dejar claro que el inquilino de la Casa Blanca, convencido de que sus fuerzas son invencibles,

en-cubano.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/us/2026-03-06/estados-unidos-pone-en-la-mira-de-la-justicia-a-autoridades-y-entidades-del-regimen-cubano.html" data-link-track-dtm="">tiene a La Habana como el próximo gobierno en su lista de objetivos — una vez que haya dado por terminado el de Irán.

El fin del régimen comunista, casi 70 años después de la entrada de Fidel Castro en La Habana desde Sierra Maestra, es una de las grandes ambiciones no solo de Trump, sino de su secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y criado en el anticastrismo más furibundo en Miami. Y un deseo virulento de muchos exiliados cubanos en el sur de Florida y legisladores republicanos para los que los votos de esa comunidad son fundamentales.