“Cuba no podrá sobrevivir”, ha asegurado Donald Trump tras la publicación de una orden ejecutiva que plantea aranceles a los países que suministren crudo a La Habana
Una orden ejecutiva publicada a última hora de la tarde del jueves en Washington es la herramienta con la que Donald Trump ha consumado la asfixia petrolera a Cuba: la estrategia con la que está convencido de que provocará a lo largo de este año la caída del régimen castrista, superviviente a más de seis décadas de bloqueo estadounidense. En 2.207 palabras, el inquilino de la Casa Blanca anuncia la posibilidad de aranceles para los países que proporcionen crudo a La Habana, ya contra las cuerdas energéticas tras el fin de los suministros que recibía de Venezuela.
El argumento que alega el presidente estadounidense para tomar esa medida es que Cuba lleva a cabo una política hostil hacia su vecino del norte y esa situación representa un peligro tal para Estados Unidos que constituye una “amenaza nacional”. Por tanto, asegura en el documento firmado este mismo jueves, la manera de responder a esa amenaza es, según declara, la imposición de gravámenes a los productos de los países que faciliten petróleo a Cuba y, por tanto, permitan que el régimen continúe su funcionamiento.















