La escasez de combustibles acelera el deterioro de la isla que ha venido perdiendo visitantes

Las medidas de presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Cuba empiezan a caer en cascada sobre una economía que ya estaba hundida. Al firmar en enero una orden ejecutiva para imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo o combustibles a la isla, el mandatario activó una cuenta regresiva en detrimento de los cubanos, que ya venían experimentando un deterioro sostenido de su nivel de vida.

Para el Gobierno de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, heredero político de Fidel y Raúl Castro, la situación es el resultado de un contexto de “guerra económica”, marcado por el bloqueo comercial y financiero impuesto por Washington desde 1962 y ampliado por décadas de desencuentros. Para sus detractores, en cambio, es la consecuencia directa de los férreos controles estatales, que controlan hasta el 90% de los medios de producción, y han asfixiado el desempeño del país.

Los continuos apagones por la crisis energética que atraviesa el país se espera que lleguen este martes a una de las situaciones más críticas hasta la fecha: hasta el 64% de la isla quedará sin luz en el momento de mayor demanda energética, según datos de la propia red estatal cubana, la Unión Eléctrica, recabados por Efe.