La economía mundial atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años y cada vez son más las voces que alertan sobre un posible escenario de crisis profunda. Una de ellas es la del economista Pablo Gil, que durante una conversación en el pódcast de Jordi Wild lanzó una advertencia contundente sobre el futuro inmediato. “Hay una probabilidad cada vez más alta de que haya una gran crisis económica de la que no somos conscientes”, aseguró-. El analista financiero considera que el contexto internacional ha entrado en una fase especialmente inestable por la acumulación de conflictos y cambios estructurales que se están produciendo al mismo tiempo. Para Gil, el principal problema no es un único factor aislado, sino la suma de varias disrupciones globales que están transformando el tablero económico y político a gran velocidad. “Se han juntado muchas cosas en paralelo y, cuando tenemos tantas disrupciones, la gestión de esas disrupciones se hace más compleja”, explicó durante la entrevista. El economista sostiene que el mundo actual vive una situación distinta a la de otras crisis recientes porque confluyen tensiones geopolíticas, cambios tecnológicos y un reajuste del equilibrio internacional. Uno de los puntos que destacó fue la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China. Según Gil, esta pugna por el liderazgo mundial no es algo nuevo, aunque en los últimos años se ha intensificado hasta afectar directamente a mercados, inversiones y cadenas de suministro. “Hay una guerra por la hegemonía mundial que libran Estados Unidos y China. Esto no es de ahora, lleva casi una década produciéndose”, señaló. Las tensiones comerciales entre ambas potencias, las restricciones tecnológicas y la batalla por el control de sectores estratégicos como los microchips o la inteligencia artificial han aumentado la incertidumbre global. Muchas empresas internacionales ya están modificando sus planes de producción y distribución ante el temor de nuevos bloqueos o sanciones económicas. Pero Pablo Gil no puso únicamente el foco sobre Washington y Pekín. También señaló el papel de Europa y la pérdida de peso estratégico del continente. En su opinión, la Unión Europea ha reaccionado tarde a los cambios que se están produciendo en el escenario internacional y eso limita ahora su capacidad de influencia. “Europa no se ha enterado de qué va la película hasta que de repente le ha explotado en la cara la situación”, afirmó. El economista cree que las reglas globales están cambiando rápidamente y que Europa se encuentra en una posición más débil para responder a futuras crisis económicas o geopolíticas. A este escenario se suma otro elemento que, según Gil, está alterando profundamente la economía mundial: la inteligencia artificial. La irrupción acelerada de esta tecnología no solo afecta al empleo o a la productividad, sino también a la competencia entre países y grandes corporaciones tecnológicas. “El enfoque internacional ha cambiado también con la inteligencia artificial”, explicó el experto, que considera que todavía no se conocen del todo las consecuencias económicas y sociales que puede provocar esta revolución tecnológica. Sectores enteros podrían transformarse en pocos años, generando tensiones laborales y una nueva carrera global por el dominio tecnológico. Para el economista, el verdadero riesgo aparece cuando todos estos factores coinciden al mismo tiempo. Una crisis energética, problemas en las cadenas de suministro, tensiones geopolíticas y cambios tecnológicos bruscos pueden acabar alimentándose unos a otros hasta desembocar en una situación mucho más grave. “Estamos viendo piezas que parecen desconectadas unas de otras, pero realmente son parte de un mismo puzzle”, explicó durante la conversación con Jordi Wild. A medida que ese “puzzle” se rompe, según Gil, aparece una realidad internacional cada vez más complicada y difícil de gestionar. El experto no asegura que una gran crisis sea inevitable, pero sí insiste en que la probabilidad ha aumentado notablemente. “El riesgo de que algo desemboque en una crisis económica profunda es más alto”, advirtió.