Este es un tiempo sencillo y productivo para el desconocimiento. Resulta que en este presente no es tan necesario dominar asuntos, es decir, ser poseedor de información experta o por lo menos aproximada al caso que aparezca como ofrecimiento para discernir, sino opinar sobre esos mismos asuntos, sobre la base de una ignorancia creciente. Así, no es el tiempo de la profundización masiva del saber, sino de las opiniones. Es las redes sociales proliferan modos de buscar seguidores sobre la base de esquemas inmediatos y supuestamente simpáticos de ofrecer perspectivas sobre asuntos de la vida cotidiana. Alguien conocido se sienta en su auto y ofrece comentarios que combinan humor con mirada “crítica” sobre aspectos de crianza, una mujer se queja observando a la cámara de su teléfono móvil que los hombres de hoy no sirven mucho y que no consigue novio, y un grupo de jóvenes con luces de neón de fondo se ríen en una stream entre ellos sobre si tal o cual gusta de una persona o si tendría o no relaciones sexuales con la otra. A su vez, nada de lo que sobre estas condiciones se expande tiene pausa posible, ya que la condición de la opinión ingeniosa y humorística, es la inmediatez. De este modo, no solo es una era de la opinión, sino de la opinión veloz, impensada, ya que justamente, carece de tiempo para la reflexión. El pensar es, de este modo, una oportunidad perdida que otros podrán aprovechar. La inmediatez del desconocimiento como oportunidad tiene su expresión en otros ámbitos de la sociedad moderna. Las barreras de ingreso a la industria musical son especialmente bajas, en particular con los denominados DJ’s que no requieren ningún tipo de conocimiento de armonía para lograr hacer de esta experiencia un trabajo rentado para, según aseguran, “tocar” en vivo; o los denominados coach ontológicos dentro del plano de la psicología que serían poseedores de herramientas urgentes para la transformación de una persona con problemas de inacción a otra de acción bien dirigida a resultados, aunque sin la profundidad del psicoanálisis, se ofrecen como ejemplos de oportunidades de destinos renovados que prescinden del tiempo antes necesario para involucrarse con responsabilidad en alguna tarea profesional. Del mismo modo, un periodistas de espectáculos y chimentos pasa a conducir un programa sobre política, y otro de deportes pasa a proponer ideas y críticas sobre el país, y otro joven prometedor del periodismo político transita de manera opuesta hacia programas de diversión con amigos para justamente, opinar sobre cualquier asunto. Y es, justamente, en esa velocidad del cambio de ubicación en el lugar del hablante, donde la sociedad moderna permite ser encontrada.