ExplicativoLos computadores y los teléfonos celulares podrían subir de precio el próximo semestre por la falta de chips. Foto: iStockEDITOR MULTIMEDIA10.05.2026 22:01 Actualizado: 10.05.2026 22:01
La industria tecnológica global se enfrenta a un fenómeno que han bautizado como el ‘RAMpocalipsis’ o el ‘RAMageddon’, el colapso en la disponibilidad de la materia prima para fabricar tecnología: los microchips. ¿La razón? El desarrollo de los centros de datos gigantescos que demandan las empresas de inteligencia artificial (IA) requiere volúmenes masivos de memoria de alta velocidad, procesadores y potencia de cálculo, lo que ha consumido prácticamente toda la capacidad de producción de chips que antes se destinaba a dispositivos de consumo masivo.Los tres grandes fabricantes de semiconductores en Asia han reorientado su infraestructura para satisfacer la fiebre corporativa por los centros de datos de IA, por lo que desde hace meses componentes vitales como la memoria RAM, esencial para el funcionamiento de cualquier computador o teléfono inteligente, están empezando a escasear. LEA TAMBIÉN Esta competencia interna por el silicio ha provocado que los precios de estos insumos básicos casi se dupliquen en el primer trimestre del año, dejando a los fabricantes de electrónica tradicional con márgenes de maniobra mínimos.La situación es tan grave que ya hay efectos tangibles: retrasos en tiempos de fabricación y entrega en segmentos como computadores y teléfonos móviles; dispositivos de ciertas marcas que han lanzado nuevos modelos con menos memoria RAM y almacenamiento que versiones anteriores, e incluso fabricantes de automóviles que han ajustado sus previsiones de ventas y producción por la misma razón.Según informes de firmas de análisis como IDC, el costo promedio de un smartphone podría dispararse entre un 14 y un 20 por ciento este año. Más preocupante aún es la advertencia sobre la posible desaparición de la gama de entrada: se estima que pronto será imposible producir dispositivos por debajo de los 100 dólares. Para el consumidor, esto significa que la tecnología dejará de ser un bien accesible y los costos aumentarán inevitablemente. Foto:iStockNo solo electrónicaEl impacto se extiende mucho más allá de los dispositivos personales. La industria automotriz, que apenas se recuperaba de la crisis anterior, vuelve a estar en el ojo del huracán. Los vehículos modernos, que dependen de chips y semiconductores para sistemas de seguridad, gestión de energía y conectividad, enfrentan plazos de entrega imprevisibles y aumentos en los costos de fabricación. Al ser productos con ciclos de producción más largos que un celular, el desbalance en el mercado de chips golpea con mayor fuerza su estabilidad de precios, trasladando el costo al comprador. LEA TAMBIÉN Incluso sectores como la seguridad electrónica y el almacenamiento de datos están sintiendo el rigor de este desequilibrio. Cuando el costo de la memoria RAM y los discos duros aumenta, se produce un efecto dominó que encarece los servicios en la nube y las plataformas de gestión digital. En la práctica, esto implica que desde el sistema de facturación de una pequeña empresa hasta el almacenamiento de fotos personales será más costoso de mantener.Los chips han dejado de ser un simple insumo para transformarse en un recurso estratégico de seguridad nacional. Las restricciones comerciales y la concentración de la producción en regiones específicas generan una incertidumbre que las empresas ya no pueden ignorar. Gigantes tecnológicos como Apple o Samsung han logrado blindar parcialmente sus suministros gracias a contratos preferenciales, pero las marcas más pequeñas y los ensambladores locales enfrentan un panorama de desabastecimiento inminente. Foto:iStockComprar celular y computador, ahoraAnte este panorama, la recomendación de los expertos es clara: si un usuario tiene planeado renovar su equipo de cómputo, adquirir un servidor para su empresa o cambiar su teléfono móvil, el momento de hacerlo es ahora. Esperar a que el mercado se estabilice podría ser un error costoso, ya que las proyecciones para el segundo semestre de 2026 sugieren que la disponibilidad de ciertos componentes será nula para el mercado minorista, priorizando a las grandes corporaciones. LEA TAMBIÉN La lección que deja esta nueva fase de la crisis es que ya no se trata de fábricas cerradas ni de simples cuellos de botella en la producción, sino de una transformación más profunda de la economía digital, en la que la demanda, impulsada por la inteligencia artificial y los centros de datos, ha crecido hasta desplazar las necesidades del consumidor tradicional. Es un fenómeno estructural que podría tardar hasta tres años en estabilizarse.JOSÉ CARLOS GARCÍA R.Editor Multimedia@JoseCarlosTecno Sigue toda la información de Tecnología en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.














