Amama y Mareas Blancas piden la colaboración ciudadana para evidenciar con su testimonio las deficiencias en la atención oncológica
“Me dieron una mamografía, pero pasó el tiempo y nadie me ofreció un diagnóstico. Al conocer las noticias sobre retrasos en estos, me fui con los resultados a una clínica privada y me identificaron un cáncer de mama hace un año”. Es la experiencia de María Lamuedra, paciente oncológica y profesora en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla que, junto a un equipo, ha abierto una campaña en redes sociales (#MeTooSanitario en
dalucia/?utm_source=ig_embed" target="_self" rel="" title="https://www.instagram.com/mareasblancas.andalucia/?utm_source=ig_embed" data-link-track-dtm="">Instagram y Facebook, aunque se lanzará también en TikTok) para poner cara a todos los afectados por el deterioro de la sanidad pública. La campaña la promueven la asociación Amama, la voz de la crisis de los cribados (retrasos en las pruebas y diagnósticos oncológicos), y Mareas Blancas de Andalucía, que piden que se les etiquete en las comunicaciones por redes para poder hacer seguimiento. “No me puedo callar, no podemos callarnos como sociedad”, reclama Lamuedra.
Esta docente ya estaba sobre aviso. Su marido sufrió antes que ella “un retraso diagnóstico brutal” en otro caso de tumor, según relata. Ha participado en protestas por el deterioro sanitario desde el mandato de la socialista Susana Díaz y asegura que lo seguirá haciendo porque, según detalla, “cada tres meses de retraso diagnóstico aumenta la mortalidad un 26%”.







