La temporada estalla con la plantilla fulminando el último favor que suplicaron en el vestuario Arbeloa y Florentino: que se acabase con dignidad. Ni eso
La pelea entre Tchouameni y Valverde da una nueva expectativa a la polémica fallida del pasillo: es sabido que no se lo tiene que hacer el Madrid al Barcelona en el Camp Nou, pero lo mismo tiene que hacérselo el Barcelona al Madrid en la puerta del Clínic. Sería el broche berlanguiano, todos en pantalón corto aplaudiendo la llegada de camillas, para un año que ha terminado en el Madrid ...
explotando de la peor manera, de la manera disciplinaria, de la única manera que no puede terminar ni empezar el Real, que es la que tiene que ver con la conducta, la imagen y los valores que, como último favor después de perderlo todo, suplicaron a la plantilla Álvaro Arbeloa y Florentino Pérez metidos en el vestuario: que se acabase con dignidad. Ni eso.
Que dos jugadores discutan a gritos y casi lleguen a las manos un día de entrenamiento, y acaben empujándose al día siguiente, no tiene más sentido que el que el propio Madrid quiera darle. Eso no pasa ni en una clase de cuarto de la ESO. Dos chavales encarándose y amenazándose en el aula, ¿y al día siguiente peleándose en el mismo aula? Pues ahí está el Real Madrid, el club más famoso del mundo, pidiéndote que le agarres el cubata.









