La comida se perfila como la gran estrella del ‘slop’, el contenido basura creado con IA. La última tendencia: consejos para preparar y conservar la comida, contados por los propios alimentos, con un tono de todo menos amable
En los 90, el spam —esa carne de cerdo enlatada que nació a finales de los años 30 en Estados Unidos y se popularizó durante la Segunda Guerra Mundial como alimento para los soldados— acabó sirviendo para referirse a todos esos correos electrónicos basura que se envían de forma masiva y que resultan bastante molestos, incluso aunque tengamos una carpeta específica para almacenarnos e ignorarlos sin que interfieran con el resto de nuestros mensajes. El spam se asoció al correo no deseado gracias al célebre sketch de los Monthy Python, ambientado en una cafetería donde todos los platos del menú llevaban este tipo de carne. A medida que avanza el sketch, los personajes van remplazando cada vez más palabras con el término spam, hasta que llega un punto en el que la conversación se vuelve imposible. Eso mismo hace el spam digital: entorpece la vida, molesta.
En la actualidad, su equivalente podría ser el slop (que significa bazofia), todo ese contenido de baja calidad y, por lo general, absurdo generado con inteligencia artificial que nos mantiene enganchados a la pantalla sin aportarnos nada sustancioso. Si hace décadas, un alimento como el spam se hizo un hueco en el vocabulario asociado a internet, ahora la comida se está convirtiendo en una de las grandes estrellas del slop que, de forma similar al spam, satura el ya de por sí abarrotado ecosistema de las redes sociales.







