Una campaña publicitaria muestra lo mucho que le cuesta a la IA generar imágenes de una persona comiendo pipas. Detrás de estos videos fallidos hay una explicación que tiene que ver con los retos que la comida le plantea a la inteligencia artificial

A mediados de febrero, la marca de snacks y frutos secos Grefusa colgó en sus redes sociales un vídeo publicitario creado con inteligencia artificial, acompañado del siguiente texto: “La IA puede resolver la ecuación más compleja del mundo, pero no es capaz de comerse una pipa”. Dejando a un lado el debate de si es más o menos cuestionable utilizar esta herramienta en trabajos creativos —aunque, en este caso, se trate de una burla sobre la propia IA—, desde el punto de vista gastronómico, este anuncio pone sobre la mesa un asunto ...

que tiene su miga: ¿por qué la inteligencia artificial tiene problemas para generar imágenes de ciertos alimentos y gestos relacionados con el acto de comer? Y más concretamente, ¿por qué no sabe comer pipas?

Recurrimos a dos expertas para arrojar algo de luz sobre el tema: Nerea Luis, doctora en ciencias de la computación, especializada en inteligencia artificial, y Mariia Chizhikova, ingeniera de Modelos de Lenguaje, también especializada en IA, que divulga sobre ello en su cuenta en Instagram @mariia.en.ia.