Si uno no se encastilla en su ignorancia, el aprendizaje y uso de una lengua es una cuestión de voluntad de los ciudadanos, por más leyes que se dicten en su contra
El pacto de gobierno entre PP y Vox prevé “librar Aragón de la imposición del catalán”, una lengua que utilizan poco más de cincuenta mil personas en toda la comunidad. Se habla sobre todo en las comarcas de la Franja de Ponent, la parte colindante con Cataluña, y es tan poco respetada institucionalmente que ni figu...
ra como tal en la Ley de Lenguas de Aragón aprobada en 2013, que evitó en su redactado el sustantivo “catalán”. La rebautizaron como Lengua Aragonesa Propia del Área Oriental (LAPAO).
El uso de la lengua catalana en Aragón es de poco más de 4% y es difícil que la mayoría de la población ande preocupada por su “imposición”. Sin embargo, políticamente se sabe que criticar la cultura, la lengua o el color del jersey de los vecinos orientales permite a algunas formaciones políticas aragonesas ganar votos. El próximo paso se supone que será pedir la modificación del diccionario de la RAE que define al catalán como una “lengua romance que se habla en Cataluña y en otros dominios de la antigua Corona de Aragón”. Los académicos se equivocaron, deben pensar algunos.






