El alto tribunal ha admitido el recurso de un inocente que pasó 15 años en la cárcel y destaca que la decisión podría “extenderse” a otros falsos culpables

Ahmed Tommouhi, que pasó 15 años en la cárcel por violaciones que no cometió, ha vuelto esta semana al quirófano del Hospital de Bellvitge para operarse, por segunda vez, del pie que le queda. Hace un par de años le amputaron la pierna izquierda por encima de la rodilla. “Antes de la cárcel no tenía ningún problema; después, me han operado varias veces”, contó el martes desde Sant Pere de Riudebitlles (Barcelona) donde vive. El año pasado, ya con la condena anulada, la justicia le denegó una indemnización por los 15 años de cárcel injusta. A juicio de la Audiencia Nacional, y del ponente de la sentencia, Francisco Díaz Fraile, la condena revocada no era un “error judicial craso o evidente”. Tommouhi recurrió al Supremo, que ha admitido el “interés objetivo” de su caso y ahora debe decidir si mantiene ese criterio que desde hace años provoca que ningún inocente condenado a prisión sea indemnizado en España. El alto tribunal afirma, en un auto al que ha accedido EL PAÍS, que su decisión podría “extenderse” a otros casos.

Tommouhi pasó la tarde del lunes escuchando cómo en la radio hablaban de otro caso célebre. “Hablaron mucho de Dolores Vázquez y de los derechos humanos”, dijo. Vázquez, que pasó año y medio en prisión condenada también injustamente, recibió ese día una medalla del Ministerio de Igualdad, pero tampoco ha sido indemnizada. “Pienso que sí [merezco una indemnización], pero eso no depende de mí. Espero también que ustedes [la prensa] me ayuden. Creo que es el Gobierno el que tiene que decidir. Con buena fe, todo es posible”, dijo durante el acto. Ni Tommouhi ni Vázquez son la excepción, sino la regla: la mayoría de los condenados por error en España, a diferencia de los presos preventivos que son absueltos, no son indemnizados.